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En Tu Nombre Vivimos

 

Episodio 7:

El nombre de Al·lâh Ar·raqîb

(El Atento Vigilante)

 

 

En el nombre de Al·lâh ([1]), el Más Compasivo, el Muy Misericordioso;  Alabado sea Al·lâh. Los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre su Profeta (SAAWS). ([2])

 

Bienvenidos. Vamos a proseguir, si Al·lâh quiere, nuestro programa viviendo cada día con los nombres más bellos de Al·lâh. Todos esperamos que antes de que termine el Ramadán sintamos que hemos conocido a Al·lâh, Glorificado y Enaltecido sea. Este es el objetivo del programa, el conocimiento de Al·lâh, Glorificado y Enaltecido sea. Un conocimiento que conduce a la obediencia y que lleva a la felicidad en la vida mundana  y en la Última Vida, porque cada día vivimos con uno de sus nombres más bellos y procuramos sentirlo, y cuando termine el episodio, que no acabe nuestra relación con el nombre sino que continuemos nuestro día y el día siguiente viviendo con este nombre y los demás que le precedieron. Así, continúa el proceso acumulándose en nuestros corazones y mentes hasta que salgamos, si Al·lâh quiere, con el siguiente lema: en Tu nombre vivimos todo el resto de nuestra vida y no sólo en Ramadán.

Antes de abordar el nombre de hoy, quiero plantear una pregunta: ¿Cómo nos encontramos en Ramadán? ¡Son días contados! Ya ha pasado una semana ¿Veis como corren los días? Hay que desplegar un esfuerzo. ¿Estamos ya a salvo? Ruega a Al·lâh, Glorificado y Enaltecido sea, con sus más bellos nombres y pídele que te libere del infierno. Si te llega a liberar no volverá más a tenerte prisionero. Quedan pocos días, tenéis entonces que hacer el máximo esfuerzo.

El episodio de hoy trata sobre Ar·raqîb (El Atento Vigilante). Es un nombre que figura tres veces en el Qor´ân. Pero su significado aparece en cada una de sus páginas. El nombre de Ar·raqîb (El Atento Vigilante) figura en la sura de An·nisâ´ (Las Mujeres): [¡Hombres! temed a vuestro Señor  Que os ha creado de un solo alma, de la que ha creado su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres, ¡Temed a vuestro Señor, en cuyo nombre os reclamáis vuestros derechos, y respetad la consanguinidad! Al·lâh siempre os vigila] (Las Mujeres, aleya 1), y aparece también cuando el profeta Isa (Jesús) dice: [pero después de que me llevaste contigo fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todas las cosas.]. (TSQ,[3]) (Al-Mâ´ida, La Mesa Servida, aleya 117).

Antes de adentrarse en el significado de Ar·raqîb (El Atento Vigilante), deseo empezar por el objetivo de este episodio. ¿Cuál es el objetivo? ¿Cuál es el objetivo de vivir con el nombre de Ar·raqîb (El Atento Vigilante)? El objetivo es: ¡Estoy contigo, Atento Vigilante! ¿Por qué no establecemos esta intención? Estoy contigo, Atento Vigilante, en Ramadán y en cada paso hasta el final del Ramadán. Estoy con El Atento Vigilante que me ve. Tengo entre mis ojos la siguiente aleya: [Está con vosotros dondequiera que os encontréis] (Al-Hadîd, El Hierro, aleya 4).

El objetivo de este episodio consiste en corregir nuestro interior, porque Ar·raqîb (El Atento Vigilante) nos está mirando, tanto en lo oculto como en lo visible. Si determinamos esta voluntad acabaremos el Ramadán de una  forma diferente. Es un episodio central entre la serie de episodios que tratan sobre los nombres más bellos de Al·lâh. Lo hemos retrasado un poco para que estemos más preparados y capaces para asimilarlo, porque requiere concentración: Al·lâh me ve, Al·lâh me vigila, y Al·lâh es testigo de mis actos. Nosotros conocemos este significado, pero queremos vivir con él. No basta con conocer el significado sino que tenemos que vivirlo también en cada partícula, cada suspiro y cada movimiento en nuestra vida. El resultado es que nuestro exterior se torna como nuestro interior porque El Atento Vigilante está contigo.

Todo el mundo se embellece. Existe una hipótesis denominada “la punta del iceberg”, lo que está encima de la tierra (lo que es visible) es el 20% y lo que se encuentra por debajo de ella el 80%.

Todo el mundo se empeña en centrarse en la proporción del 20%, que corresponde a aquello que se ve. Pero nosotros queremos embellecer el interior, algo que no vamos a conseguir sin el nombre de Al·lâh Ar·raqîb (El Atento Vigilante)…. ¿Solamente soy lo que se ve de mi o lo que queda oculto? [¿Es que no sabe que Al·lâh ve?] (La sura de Al- ‘Alaq, El Coágulo, 14)

Pero si vivimos con el nombre de Al·lâh Ar·raqîb, se subsanará nuestro interior y será como nuestro exterior, ya que si nos equivocamos sabremos que Al·lâh nos ve, y si hacemos el bien nos alegraremos porque sabremos que también Al·lâh nos ve.

Al·lâh no es Ar·raqîb sólo en los malos actos, también lo es en los buenos. Y no todo eso es una muestra de miedo, ya que las familias que educan a sus hijos basándose en el miedo a Al·lâh se equivocan, es necesario que les enseñemos que Al·lâh también les ve cuando llevan a cabo un buen acto. Cuando vivamos con este nombre, será ineludible vivir una felicidad eterna, es uno de los Nombres de Al·lâh que más te hacen vivir con Él cada momento de tu vida [y está con vosotros dondequiera que estéis, Al·lâh ve lo que hacéis] (La sura de Al-Hadîd, El Hierro, 4).

El episodio de hoy se compone de cuatro apartados, lo que hacíamos antes es contar el significado de un Nombre en cada episodio, pero esta vez queremos vivir el significado:

  • Primer apartado: ¿Cómo puedes vivir con Ar·raqîb?

  • Segundo apartado: ¿Cuáles son lo motivos para que se dé esta vigilancia?

  • Tercer apartado: una vigilancia afable, bella

  • Cuarto apartado: ¿Cómo avivarnos y avivar la Umma, si sentimos este significado?

 

¿Cómo puedes vivir con Ar·raqîb?

¿Qué significa el que Al·lâh te vigila? No empezaré con palabras hipotéticas sino que lo haré con tres historias que le ocurrieron a ‘Omar Ibn Al·Jattâb, que Al·lâh esté complacido con él.

La primera historia: estaba ‘Omar Ibn Al·Jattâb caminando cuando se encontró a un pastor, y quiso examinarle, quería saber cómo estaba la Umma a partir del comportamiento de este pastor y le dijo: “¡Chico!, quiero que me vendas esta cabra” y le contestó el joven: “no es de mi propiedad, es de mi señor”. Entonces le dijo ‘Omar, que Al·lâh esté complacido con él: “entonces véndemela y le dices a tu señor que se la ha comido un lobo”. El joven pastor de ovejas, cuyos conocimientos son limitados, simples, le miró y le dijo: “¡Al·lâh es Grande, pues ¿qué hay de Al·lâh?!” Entones ‘Omar lloró y dijo: “Sí, por Al·lâh, ¿¡qué hay de Al·lâh!?”. Le dedico esta historia a toda persona que haya estafado para vender su mercancía, o haya engañado, pues, ¿qué hay de Al·lâh?... ¡Al·lâh te está vigilando!.

El pastor ha resumido el espíritu del Dîn (la Religión). Hay personas que exteriorizan la adoración a Al·lâh, su apariencia es de adoración a Al·lâh, estudio del Qor´ân..., pero su interior más profundo está corrompido.

La segunda historia de ‘Omar Ibn Al Jattâb, que Al·lâh esté complacido con él, es que paseaba por la noche como solía hacer para asegurarse de la situación de su pueblo, cuando escuchó la voz de la lechera ordenando a su hija: Hija mía, añade agua a la leche. La chica le preguntó: madre, ¿no sabes que el Príncipe de los creyentes ha prohibido mezclar la leche con el agua? Le contestó: ‘Omar Ibn Al Jattâb no nos ve ahora. La muchacha le dijo: Madre, si ‘Omar no nos ve, el Señor de ‘Omar nos ve. ‘Omar marcó esta casa, fue a sus hijos y les dijo: En esta casa vive una chica. ¿Cuál de vosotros quiere casarse con ella? Juro que esta chica no se casará con nadie que no sea de la familia de Ibn Al Jattâb, y si no estáis de acuerdo en casaros con ella, me casaré yo... Después ‘Âsem Ibnu ‘Omar Ibn Al Jattâb se casó con esta lechera. Estaba predestinado que vendría de su descendencia ‘Omar Ibnu ‘Abdel ‘Azîz y fue el fruto bendito de las palabras de la muchacha: Si ‘Omar no nos ve, el Señor de ‘Omar nos ve, y aquél fue el quinto califa y el realizador de grandes logros. Así la justicia se extendió a través de una mujer que tuvo en cuenta la vigilancia de Al∙lâh en sus acciones.      

La tercera historia es de un joven en tiempo de los tártaros, que quería seguir el camino recto pero no podía… Fue a un sabio y le dijo: oí un hadîz (dicho) del Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, que fue dicho cuando un hombre se le dirigió exclamándole: enséñame un dicho en el Islam, para no pedir a nadie nada después de ello. El Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, le contestó: [Di: creo en Al·lâh y después mantente firme] Entonces el joven interrogó al sabio: ¿cómo lo realizo? Éste no le contestó teóricamente sino que le dio una prescripción práctica. Le dijo: Cuando vayas a la cama y antes de dormir, repite varias veces hasta que te duermas: Al·lâh me mira, Al·lâh me observa, Al·lâh es Testigo sobre mí. Continúa diciendo estas palabras hasta que te duermas, y cuando te levantes para empezar un nuevo día, recítalas hasta que salgas de casa. El sabio quería que este significado se estableciera en la mente del joven día y noche. En seguida le ordenó: repítelas durante el día cuanto puedas y ven a verme después de un año para informarme de lo que hiciste. El chico no volvió a ver al sabio al año siguiente, pero después de este encuentro su situación cambió. Cuenta el chico: Cada vez que estaba a punto de cometer un pecado, decía, Al·lâh me mira, Al·lâh me observa, Al·lâh es Testigo sobre mí. De este modo es como fui  cambiando poco a poco. Un año pasó sin que el joven volviera a ver al sabio, se inscribió en el ejército, empezó a progresar en él y tuvo un sueño en el que vio que estaba perdido en el desierto, que estaba sentado sobre una roca llorando y apareció una muchedumbre de caballeros encabezados por un hombre blanco y elegante. Cuando éste le vio llorar se puso en pie, le tomó, le sacudió, empujó su pecho y le ordenó: Levántate, Mahmûd, pues tu camino hacia Egipto comienza desde aquí, reinarás en Egipto y vencerás a los tártaros. Este joven era Kotoz, luego despertó después de este sueño y fue al venerable sabio Ezz Ibnu Abdessalâm quien le dijo: se trata de una visión de bien. Esta visión se realizó con Wâ Islamah (¡Oh, mi Islam!). El comienzo de este joven arranca con: Al·lâh me mira, Al·lâh me observa, Al·lâh es Testigo sobre mí.        

¿Habéis entendido de lo que vamos a hablar en el episodio de hoy? De Ar·raqîb, El Atento Vigilante, el que observa, vigila y conoce todos los respiros de sus siervos: [Él conoce los ojos traicioneros y lo que encierran los pechos] (Sura de Ghâfir, El Perdonador, aleya 19).

El Atento Vigilante que conoce todos tus movimientos y tus silencios: [Y tanto si guardáis en secreto lo que decís como si lo divulgáis... Él es el Conocedor de lo que encierran los pechos] (La sura de Al-Mulk, la Soberanía, aleya 13).

[¿Acaso no lo va a saber Quien todo lo creó? Él es Sutil, y está bien informado de cuanto hacéis.]. (Sura Al-Mulk La Soberanía, aleya 14).

El mismo Atento Vigilante que dice en la Sura de Tâ-Ha, aleya 7: [Y hables en voz alta (o no), Él conoce lo oculto y aún más que eso].

Además en la Sura de la Discusión “Al-Muÿâdala”, aleya 7, Al·lâh, Enaltecido sea, dice: [¿Es que no ves que Al·lâh conoce lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra? No hay confidencia de tres en la que Él no sea el cuarto, o de cinco en la que Él no sea el sexto, o de menos o más que eso, sin que Él no esté con ellos dondequiera que estén. Luego el Día del Levantamiento les hará saber lo que hicieron. Es cierto que Al·lâh es Conocedor de todas las cosas].

Todos nosotros estamos descubiertos ante Al·lâh, puedes ocultar mil secretos a tu mujer, o mil ideas a tu jefe, pero lo cierto es que Al·lâh te observa y te vigila, el secreto y la manifestación para Él son lo mismo. Pues, puedes sonreír a fulano mientras en tu interior le odias, pero que sepas que Al·lâh te observa. Escucha el dicho del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, que dice: [¡Al·lâh, Tú eres el compañero en el viaje y el protector de la familia!].

Nunca hemos pensado y reflexionado sobre la súplica del viaje. Al·lâh, Eneltecido sea, es el único que puede acompañarte en tu viaje y ser el protector de tu familia al mismo tiempo. [Él tiene las llaves de lo invisible y sólo Él conoce y sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola hoja sin que Él no lo sepa] (Sura de Al-An'âm, Los Rebaños, aleya 59).

Al·lâh, Glorificado sea Su nombre, preestableció las cantidades de las cosas más pequeñas y minúsculas, incluso el grano de arena que se mueve en el desierto. Entonces, si también la hoja está vigilada por Al·láh, ¿no vas a ser tú vigilado en cada segundo de tu vida? 

Hay personas que cometen pecados.... ¿No saben que Al·lâh les vigila? Y aquel médico que aconseja al paciente realizar una operación que él no necesita, o el dueño de la fábrica que produce y vende materiales dañinos para los niños, y aquella chica que sale con un chico sin que sus padres lo sepan, o también aquel joven que tiene una relación (en secreto) con una chica. La aleya 189 de la Sura de Al-Baqara, la Vaca, dice: [... La virtud no consiste en que entréis en las casas por su parte trasera, sino que tengáis temor (de Al·lâh). ¡Entrad en las casas por sus puertas!].  

El episodio de hoy quiere decirte y enseñarte que Al·lâh está contigo y que te acompaña en cada momento de tu vida. Entonces, ¿Puedes vivir este mes aplicando este significado?.

Pues si hubiéramos sido educados sobre este sentido, habría cambiado nuestra situación y nuestra sociedad. Siendo así, Ar·raqîb (El Atento Vigilante) resulta más eficaz que mil policías que controlan a la gente, más eficaz que mil cámaras de supervisión instaladas en establecimientos y calles… etc.

¡Padres y madres! procurad que nuestros hijos tengan una formación, tanto en la escuela como en casa, basada en el nombre de Al·lâh, Ar·raqîb  ¿Cómo seríamos si nuestros gobernantes, responsables y profesores tuviesen presente este nombre en nuestra vida?. ¡Médicos, ingenieros, estudiantes y artesanos! ¿Cómo sería nuestra sociedad si hubiéramos vivido y sentido con viveza el significado de Al·lâh, Ar·raqîb? ¡Medios de comunicación, jóvenes, tomemos de una vez por todas la decisión y fijemos nuestra intención de vivir con este nombre, ya es hora de clamar: ¡Viviré con este nombre y nunca volveré a engañar ni a falsificar!

¿Ya lo tenéis claro? ¿Lo habéis sentido con todo el alma?. El objetivo es que lo que aparentas, sea igual a lo que sientas en tus entrañas. Abû Bakr Assiddîq, cuando quiso nombrar a ‘Omar Ibn Al Jattâb, como Califa, los musulmanes le objetaron y le dijeron: ¿Cómo le designas si ya sabes de antemano que es una persona implacable? Abû Bakr Assedîq les dijo: lo hice porque yo sé que es un hombre cuyo interior es mejor que su apariencia.

A este respecto, os cuento una célebre historia  que fue citada en varios libros. Se trata de un hombre que fue atacado, le robaron grandes sumas de dinero, sin embargo se armó de paciencia y aguantó esta calamidad. Una vez cayó enfermo y sintió que había llegado la hora de su muerte así pues, en su último aliento llamó a su hijo mayor y le dijo cuando me muera pasad con mi ataúd cerca de la tienda del hombre que me timó y dale esta carta, léela ante él en el mismo momento que pase el funeral. Y así fue, cuando murió, su hijo llevó a cabo su última voluntad, pasó cerca de su tienda y le dijo: El difunto le envía esta misiva, la ha escrito en su agonía. El hombre leyó la carta: "Ya estoy muerto, y ten certeza que Al·lâh sabe lo que has hecho porque Él nos ve a los dos y tú dentro de poco te presentarás ante Él. Nos veremos muy pronto para tomar justicia, la justicia de Al·lâh".

Los que habéis cometido injusticias, que sepáis que existe Al·lâh, Ar·raqîb (El Atento Vigilante). Debes tener presente a Ar·raqîb no sólo cuando cometes pecados sino también en lo grato y gustoso.

Puede que tengas la intención de hacer algo pero sin revelarlo, sin embargo, Ar·raqîb, Enaltecido sea, lo sabe todo. No se trata, pues, de tenerle presente sólo en lo que temes sino también en lo agradable. Ciertamente pecarás, pero si es el caso, vuelve a Al·lâh y pídele perdón. Si quieres saber tu verdadera relación con Al·lâh, no la busques en la oración ni en la peregrinación, más bien búscala en tu relación con la gente, en tu comportamiento con tu esposa, tu familia y tus allegados... vivamos cada instante que queda de este mes con el nombre de Al·lâh, Ar·raqîb. ¿Recuerdas la historia del profeta Yûnus (Jonás)?:  [¡Profeta!, Recuerda la historia de Yunus, el de la ballena, que se afligió por el rechazo de su pueblo a su misión y se separó de ellos trasladándose lejos y enfurecido, suponiendo que Al·lâh le permitiría abandonarlos y que se sustraería a Sus disposiciones. Hicimos que la ballena le tragara y que permaneciera vivo en las oscuridades del mar y entonces invocó a su Señor suplicándole y reconociendo su error: ¡Señor! Tú eres el Único, en verdad, digno de adoración, con exclusión de todo otro, y yo Te exalto de todo lo que no coincide con tu majestad y reconozco que me he perjudicado a mí mismo, haciendo lo que no Te complacía.]  (Al-Anbiyâ´, Los Profetas, aleya: 87).

Ponte en su lugar, no digo que te metas en lo más hondo del océano, sino ¿cómo te sentirías encerrado en una habitación a solas? 

Cuando los ángeles oyeron la voz  de Yûnus dijeron: “¡Señor!  Una voz conocida procedente de un lugar desconocido”   Les contesto, Alabado sea: “¿Acaso no la reconocéis? Ese es mi siervo Yûnus”.

¿Te ha conmocionado la historia del profeta Yûnus? ¿Puedes dirigirte a tu Señor cuando hablas contigo mismo y decirle:  “¡Mi Señor! ¡El Atento Vigilante! ¿Estás complacido conmigo?” Sinceramente, espero que haya llegado este mensaje a tu corazón.

 

Métodos de vigilancia:

La primera vigilancia es la de Al·lâh, Alabado sea: [Realmente Al·lâh os está observando]  (An·nisâ´, Las Mujeres, aleya 1).

La segunda vigilancia es la de los ángeles [No hay nada que diga sin que tenga a su lado, presente, un atento vigilante] (Qâf, aleya 18),  tanto a tu derecha como a tu izquierda hay un ángel que te vigila en cada momento. ¿Alguna vez cuando has hecho algo bueno te has dirigido al ángel del lado derecho para decirle: ¡Apunta! ésta es una buena obra” o viceversa,  cuando hayas cometido alguna falta te has dirigido al ángel del lado izquierdo para decirle:  “Me he arrepentido, pediré perdón”?  ¿Te has percatado alguna vez de tu relación con ambos ángeles?

Hubo un hombre que fue a un sabio para que éste le permitiera cometer un pecado pero este sabio le quiso recordar el concepto de la vigilancia y le dijo:

“Sí, puedes cometer el pecado, pero solamente si cumples cuatro condiciones”  le preguntó el hombre: ¿y cuales son? Dijo el sabio: “La primera condición es que no lo cometas sobre Su Tierra” dijo el hombre: y ¿A donde me voy si todo el universo es Su propiedad?  Le contestó el sabio diciéndole: Entonces ¡¿no te avergüenzas de desobedecer a Al·lâh sobre su propia Tierra?!  Le preguntó sobre la segunda condición, entonces le dijo el sabio: “Si aun así quieres desobedecerle entonces hazlo en un lugar donde no te pueda ver”  Le dijo el hombre: 

¿Adónde me voy si me ve en todos los lugares?  Le contesto el sabio y le dijo: entonces ¡¿no te avergüenzas si te ve desobedeciéndole?! Le preguntó sobre la tercera condición; y le respondió el sabio: “si aun así quieres desobedecerle entonces no comas de su sustento”.  Le dijo el hombre: ¿de donde me sustento entonces?  Y le preguntó acerca de la cuarta condición; le dijo el sabio: “si aun así quieres desobedecerle entonces ordena  a tu ángel de la derecha y al de la izquierda y diles: dejadme ahora mientras desobedezco a mi Señor, luego volved a mí”  Entonces dijo el hombre: ¿Acaso te estas burlando de mí? Pero el sabio le contestó diciendo: “Tu eres el que se está burlado de si mismo”

La tercera vigilancia se basa en tu propia conciencia: Al·lâh ha creado el cuerpo humano pero  también ha creado dentro del mismo un sistema de alerta altamente sensible ya que cuando le desobedeces se enrojece tu rostro de vergüenza y se acelera el latido de tu corazón, sin embargo cuando haces algo bueno se refleja la felicidad en el mismo. 

Por lo tanto Al·lâh te vigila, los ángeles también y además tienes un sistema de control  que funciona perfectamente y que controla tus movimientos. Observa la aleya que relata la historia del pueblo de Sâleh cuando desjarretaron la camella: [Entonces llamaron a su compañero que tuvo la osadía y la desjarretó]  (Al-Qamar, La Luna, aleya 29). Ingirió alcohol para enajenar su conciencia. Actualmente hay quien asegura que cualquiera que decida cometer un crimen tiene que enajenar su conciencia para atreverse a cometerlo, por eso consume alcohol o cualquier tipo de droga a pesar de que Al·lâh les ha creado con un sistema de control, el fuero interior, mejor que miles de leyes, ampliamente distribuido, con la función de vigilarles.

Hay quien ha matado su conciencia. Pero si vives en este mundo insistiendo en vivir lejos del Atento Vigilante, tendrás que saber que hay un Día de Levantamiento en el que: [Y cargarán sus faltas sobre la espalda...]  (Al-Ana‘âm, Los Rebaños, aleya 31), [Y se colocará el libro, entonces veréis a los que hayan hecho el mal atemorizados por lo que pueda contener. Dirán: ¡Ay de nosotros! ¿Qué tiene este libro que no deja nada ni pequeño ni grande sin enumerar? Y encontrarán delante lo que hicieron.] (Al-Kahf, La Caverna, Aleya 49)

¿Imaginas que incluso los guiños de los ojos o el hecho de burlarse de los otros, todo se colocará en el platillo de la balanza de las malas obras?  Todo eso aparecerá encarnado el Día del Levantamiento, con figura y voz: […habíamos mandado escribir lo que hacíais]  (Al-ÿâziyya, La Arrodiada, aleya 29). 

Hoy, el que infringe una señal de tráfico, le identifican porque hay cámaras que han grabado lo que hizo. ¿Como será el Día del Levantamiento, en el que encontrarás todas tus obras con los menores detalles, encarnadas con fecha y hora?: [¡Lee tu libro! Hoy te bastas a ti mismo para llevar tu cuenta]  (Al-Isrâ´, El Viaje Nocturno, Aleya 14). Es más: [Hoy les sellaremos la boca y serán sus manos las que nos hablen y serán sus pies los que den testimonio de lo que se ganaron]  (Yâ-Sîn, Aleya 65),  [Y le dirán a su piel: ¿Por qué dais testimonio en nuestra contra? Dirá: Al·lâh, que hace hablar a todas las cosas, es Quien nos hace hablar] (Fus·silat, Expuestos con Claridad, aleya 21). Tus propias manos y pies darán testimonio en tu contra y no podrás pronunciar nada como objeción.

No quiero que limites tu mirada al Atento Vigilante con temor, considera también al Atento Vigilante que observa las obras bellas. Es El Atento Vigilante, por ejemplo, sobre la intención de una chica que se dijo: “Si Al∙lâh quiere que me case y tenga hijos, deseo que mi hijo sea como Salâh Addîn para que traiga la gloria a esta nación musulmana. Aunque puede que ella no tuviera hijos en este mundo, basta con esta buena intención para que sea encarnada ante ella el Día del Levantamiento.    

¿Nos damos cuenta del nombre El Atento Vigilante en este mundo?  ¿Y qué resultado tendrá esta vigilancia en esta vida mundanal el Día del Levantamiento cuando los registros de las obras se estén mostrando ante ti, mientras tu estés recibiendo el tuyo con tu mano derecha? ¿Cómo sería tu júbilo? ¿Qué alegría sentirías mientras estés diciendo?: [… ¡Venid! ¡Leed mi libro!] (Al-Hâqqa,La Verdad Indefectible, aleya 19), el libro en el que los ángeles han registrado todas tus obras. La palabra ¡Venid! Significa que estarías llamando en voz alta a tu familia para que lean lo que ha sido registrado de buenas obras.

Precisamente en este mes de Ramadán hay que vivir con El Atento Vigilante porque seguro que si comienzas, el resultado será que al final de este mes, te convertirás en otra persona.

Si lográsemos aplicar este episodio, saldríamos de Ramadán con un nuevo nivel de adoración, el nivel de hacer el bien, lo que significa: adorar a Al·lâh como si estuvieses viéndole, y aunque no puedas verle, ciertamente Él te ve.

¿Os acordáis del dicho del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, cuando le vino Ÿibrîl (El Ángel Gabriel) mientras estaban sentados sus compañeros, y le dijo: [Mohammad, infórmame del Islam]? Le respondió el Profeta: [El Islam es testificar que no hay otro dios que Al·lâh y que Mohammad es el mensajero de Al·lâh, establecer la salât (los rezos), pagar la Zakât (la limosna) y hacer la peregrinación mayor (Haÿÿ)], Dijo: [Has dicho la verdad], luego volvió a decirle: [Infórmame, pues, sobre la creencia], el Profeta le dijo: [Es creer en Al·lâh, en Sus ángeles, en sus Libros, en sus mensajeros, en el Día del Juicio Final y creer en el destino, sea bueno o malo]. Dijo: [Has dicho la verdad], luego le dijo: [Háblame de hacer el bien], el Profeta le dijo: [Es adorar a Al·lâh como si estuvieses viéndole, y aunque no puedas verle, ciertamente Él te ve].

Ciertamente si vives con El Atento Vigilante, lograrás este nivel de hacer el bien en tus obras, en toda tu vida ya que la vigilancia se mostrará el Día del Levantamiento, la hora de pesar las obras y revelar los registros de las mismas.

 

Una vigilancia amable:

A veces la vigilancia es una fuente de molestias, pero Al∙lâh, Alabado y Enaltecido sea, está contigo en todo, en tus secretos, en tu casa, en tu trabajo, en todo lugar. Sin embargo es una vigilancia amable. Imagina si el cielo estuviera repleto de cámaras, pero por la bondad de Al∙lâh con nosotros, no podemos ver a los ángeles de modo que resulta una vigilancia amable, invisible. Una vigilancia que no te hace sentir siempre que estás bajo vigilancia.

Las cámaras de la carretera te inquietan. A veces la vigilancia de un padre sobre sus hijos, o un marido sobre su esposa resulta fastidiosa, pero Al∙lâh, Glorificado sea, es Bondadoso en su vigilancia. Y lo que lleva a la alegría es que no es una vigilancia sobre las malas obras solamente, sino que también sobre las buenas obras. Estás vigilado para entrar en el paraíso, es como cuando vigilan al candidato a una profesión diplomática o de alta posición para asegurarse de que está cualificado para este cargo.  A ti, Al∙lâh te vigila para calificarte a fin de hacerte entrar en el paraíso, de ahí que estés contento si los ángeles testificasen sobre tus buenas obras.

Además hay una otra buena ventaja en esta vigilancia. Pues cuando estás con la gente tratas de explicar tu punto de vista o tu intención cuando quieres una cosa de ellos, pero con Al·lâh Ar·raqîb (El Atento Vigilante) no necesitas todo eso porque te conoce muy bien y sabe todo lo que tiene relación contigo. Con Al·lâh Ar·raqîb (El Atento Vigilante) no necesitas explicarle nada porque conoce tus secretos y tu alma. A veces lloras durante tus súplicas a Al·lâh y las acepta solamente por tu llanto sin mencionar tu ruego, porque está contigo y te observa. ¡Al·lâh me Vigila, Al·lâh, me observa, Al·lâh es Testigo sobre mí!, ésta buena vigilancia te hace feliz, te protege y te salva en el Día del Levantamiento.

 

¿Cómo nuestros países deben aplicar este nombre? 

Los países establecen las leyes para vigilar a la gente y corregir sus acciones y sus actos. Si podemos aumentar la conciencia de la gente por el nombre de Al·lâh Ar·raqîb (El Atento Vigilante) todo cambiará. ¿Imaginas cuánto dinero ahorraríamos? Lo que ocurre en los colegios, en las relaciones sociales y en los problemas conyugales, todo cambiaría. ¿Qué pasaría en la comunidad si todos comprendiesen cómo aplicar el nombre de Al·lâh Ar·raqîb (El Atento Vigilante)? Espero que todos los que me escuchan ahora contemplen sus actos, se dirijan a Al·lâh y digan: '' ¡Al·lâh, mi Atento Vigilante, Quien observa mis obras, Te obedeceré en todas mis acciones durante este mes... en cada obra!''… ¿Nos ponemos de acuerdo sobre esto, lo realizamos y observamos qué va a ocurrir

Te voy a contar una historia. Un hombre se casó con una mujer en secreto estando ya casado con otra. Su mujer supo que su marido se había casado con otra a escondidas. Después de asegurarse de esto, no se enfrentó a él y disimuló estar al tanto de este secreto. Cuando éste hombre murió, dejó una gran herencia Entonces la primera esposa envió la parte correspondiente a la segunda esposa. Lo más importante de todo esto es que la segunda esposa rechazó cogerla porque se habían divorciado antes de su muerte.

¿Podemos vivir así con Ar·raqîb (El Atento Vigilante)? No hablo de los pecados solamente sino del fraude, etc... ¿Puedes contemplar tus obras y determinar tus debilidades? ¿Puedes tener un alma pura como eres por fuera?

Espero que Al·lâh nos ayude y que aprendamos de estos relatos que : ''Al·lâh me vigila... Al·lâh me observa... Al·lâh es Testigo sobre mí”.

 

Nuestro deber práctico para hoy:

¡Vivamos con Al·lâh, Ar·raqîb (El Atento Vigilante), Alabado y Enaltecido Sea, durante el resto del mes de Ramadán!.

 

Que la Paz, la Misericordia y las Bendiciones de Al·lâh sean con vosotros.

Equipo de Dar Altarÿama-El convoy español


[1] Al∙lâh= significa Dios. Es el Nombre Más Grande que ostenta el Único Creador que posee todos los atributos propios de la divinidad, tal como fue revelado en el Qor´ân.

[2] (SAAWS): Sal·la Al·lâhu Alayhi Wa Sal·lam: Los Rezos y la Paz  de Al∙lâh sean sobre él, que es explicada por los ulemas como sigue:

Sal·la Al·lâhu Alayhi: significa que le cubra con su misericordiaEl motivo de traducirlo literalmente es porque estas palabras son repetidas por los musulmanes de todo el mundo, siguiendo el precepto divino de decir esta expresión siempre que se mencione al Profeta, en la llamada a la oración (Al Âdhân) o en cualquier circunstancia, como veneración concedida por Al·lâh a Su último Mensajero, que ha sido enviado a toda la humanidad. Wa sal·lam: significa:  y derrame Su Paz sobre él.

[3] TSQTraducción de los Significados de Al Qor'ân. Es imposible transmitir exactamente los verdaderos significados que contienen las palabras de Al Qor'ân o imitar su elocuente retórica. Se han traducido los significados de Al Qor'ân y no se puede decir que sea una traducción de Al Qor'ân. Esta traducción nunca podrá reemplazar la lectura de Al Qor'ân en lengua árabe -la lengua en que fue revelado-.

 

 Fuente: www.amrkhaled.net

 

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