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LOS MAS BELLOS NOMBRES VII

 

 

A L -H A Q Q

A L - W A K I L

A L - Q A W I

A L - M A T I N

A L - W A L I

A L - H A M I D

A L - M U H S I

A L - M U B D I '

A L - M U ' I D

A L - M U H Y I

A L - M U M I T


A L -H A Q Q

Allah es la Verdad, cuyo ser permanece siempre inmutable.

Haqq es aquello cuya esencia es válida en sí misma, que es la causa y es necesario para toda otra vida. Como El no deriva Su existencia de otro sino de Sí Mismo, El es eterno. Todas las demás cosas son temporales; como `Haqq' existe por sí mismo, sin ser influenciado por ningún otro,  El es carente de cambio. El es la única  existencia verdadera. Otras, que aparecen como reales, toman su verdad de Su ser.

Existen  otras cosas,  que  son  vistas por el intelecto como correspondientes a  esa Verdad.  Nosotros  también llamamos  a éstas "verdad".  No obstante las verdades de todas  las otras existencias se modifican en el curso de sus relaciones entre sí, y finalmente, cuando desaparecen, la creencia en que son verdad pierde validez.

No hay  nada  en  la  creación cuya existencia sea paralela a la  de Allah,  el Verdaderamente Existente, el que es por siempre antes del antes y  después del después. La creación se asemeja a la luna; en el comienzo un fino arco, tan delgado como un hilo; luego un creciente; una luna llena; luego retrocediendo y desapareciendo nuevamente.  Ese es  el orden  del  universo. Todo excepto Allah el  Verdaderamente Existente, comienza, cambia, desaparece, reaparece.

La manifestación del atributo de `al-Haqq' toma forma para el creyente en fé‚ y en palabras. La verdad es aquello que no necesita prueba, y cuya negación es imposible. Así, las creencias  y palabras relacionadas con la  invariante existencia causal son denominadas "fés verdaderas" y "palabras verdaderas", porque ellas son en cierto modo, también constantes. Allah las mantiene incesantes y vivas, y recompensa a los que las hablan, a los que las escuchan y a los que creen en ellas.

" 'Abd al Haqq " ha sido salvo de toda falsedad,  en sus acciones y en sus palabras.  El es consciente de la verdad en todo momento, en todo lugar; y por medio de ello, de la unidad y unicidad de todo - ya que la Verdad es, para él, siempre presente y permanente.


A L - W A K I L

Allah es el último y fiel administrador. El completa el trabajo que Le es dejado, sin abandonar nada incumplido.

  Los hombres piensan que ellos son capaces de hacer, pero El es quien hace  todo y  no precisa  que nadie realice cosas para El. El  puede reemplazar todo en el universo, pero nada puede sustituirlo, ni puede sostenerse por sí mismo sin ser dependiente de El. Ni Sus mensajeros ni Sus profetas son Sus administradores. El únicamente manifiesta Sus mensajes y Su mandato a través de ellos. Son Sus servidores; El es el Señor y el Dueño de todo.

  El hace mejor todo lo que es dejado a El, y sin embargo El no  está sujeto a ninguna obligación. Nadie puede influenciar Su voluntad;

ningún poder puede forzar a El para realizar una  cosa. El hace por usted aquello que es bueno para usted, y aquello que le complace a El.

  ¨Quién es aquél en quien  puede confiar para realizar para usted, mejor que usted mismo?  El administrador ha de saber mejor.  El  ha de ser más poderoso.  El ha de ser confiable. El que entregue sus asuntos en manos  de otro debe estar seguro de todo esto.  También ha de tener confianza en la compasión, amor y lealtad del administrador  para con él. ¨Quién entre los hombres es un abogado tal que lo represente y que trabaje para  usted? Qué clase de pago está preparado a dar por los servicios de un administrador así? No  hay hombres que sean administradores de este calibre. Cuando la gente hace cosas para otros, es  solo una transacción comercial: se da y se toma. Allah, el Todo-Sapiente, el Todo-Poderoso, el Más  Compasivo,  es el único en quien Sus servidores pueden confiar.

  En todo aquello que pretendemos llevar a cabo, en nuestros negocios, para  el mantenimiento de nuestra  salud, para nuestra familia, para nuestros hijos, buscamos un progreso, calculamos,   tomamos precauciones, consultamos contadores, médicos, abogados; sin embargo a diario  surgen  toda  clase de imprevistos, obstáculos,  oposiciones, y problemas.  El servidor  sincero  ejecuta  todo  lo  mejor  que puede, inclusive para otros, no sólo para  él. Luego,  deja  librados  los resultados  a Allah, para que El, en Su liberalidad, se los brinde.  Y suplica a `al-Wakil', cuya mano controla su vida, para que realice aquello que sea bueno para él, ya que él mismo admite ignorarlo.  Este es el significado de `tawakkul' , el confiar en Allah. Aquél que posee esta  absoluta  confianza  en  el último  y  fiel  Administrador,  es propietario  de  un tesoro  mayor  que la  fortuna más grande en este mundo, porque aún en caso de la total pérdida de sus  esfuerzos, él no cae en la desesperación; él está en paz. Si esa paz no existiese, ningún beneficio mundano, ningún tesoro material le aportaría felicidad.

  Las dificultades que impiden o destruyen esa paz de la mente son las ambiciones desmedidas, la codicia, la competitividad, los  temores, y la imginación. Ninguna cantidad de dinero, ni de  seguridad, puede insuflar alivio a la opresión de  los  corazónes afligidos por estas enfermedades.

  `Tawakkul', la  confianza en  Allah,  no significa  el  ignorar  los motivos de las cosas que ocurren.  El  sentarse  y no cuidarse  de las causas  y  sus  efectos  es  pereza.  La  confianza en  Allah  es  una obligación en el Islam, y la desidia es un pecado. Allah ha revelado a Sus servidores las causas  y  las  soluciones de lo que  suceder . 

De hecho, El ha dispuesto que la comprensión de esas causas y soluciones sea una condición para que estas cosas ocurran. Para que una cosas sea creada,  para que una necesidad sea satisfecha,  una razón, una causa, ha  de aparecer.  Esta es la ley y la orden de Allah, llamada `hikmat al-tasbib', razón causal.  El ignorar lo que está a nuestro alcance equivale a arrojarse a las fauces del dragón de la  ignorancia, enfermedad y pobreza, lo que está prohibido y constituye un pecado de acuerdo al Islam.

  Así pues, con plena comprensión de las causas, uno ha de orientar sus esfuerzos hacia aquello que desea, sabiendo que toda nuestra labor no es sino un plegaria activa, un deseo de la ayuda de Allah. En verdad, esta oración dinámica se convierte en una prueba  de su confianza en  Allah en cuanto al  resultado, y  nada más.  El que obra así, no cuenta con sus esfuerzos sino que se apoya en Allah  el Benefactor quien dice, "Pide y Yo te daré."

" 'Abd al-Wakil " es el  servidor que  se  convierte en  receptor  del atributo de `al-Wakil'. El evoluciona,  desde una condición en la que ve la mano de  Allah en las causas y motivos de las cosas, hasta un estado en el que todo  ello desaparece.  El coloca su vida enteramente en las manos del Administrador final, y a su vez se torna  un servidor Suyo  totalmente digno de crédito. Como consecuencia la confianza de Allah se deposita, y se manifiesta en él.


A L - Q A W I

Allah es el Más Fuerte, el Incansable.

  El posee todas las fuerzas. El es capaz de superar todo, y nadie puede tocarlo. En el accionar de Su fuerza no existen condiciones que sean difíciles ni fáciles. El puede crear un billón de universos con la  misma facilidad con que crea una hoja de hierba. Con Su inextinguible fuerza se ocupa de la continuidad de la creación y de la protección de las criaturas,  y guía sus  acciones hasta  el  instante prefijado.

" 'Abd al-Qawi" es aquél servidor que es honrado con la manifestación de las fuerzas de `al-Qawi'. Con el poder de Allah dentro de él, derrota la lujuria, las ambiciones mundanas, la ira y la negatividad, e incluídos los otros soldados del Diablo. Por la gracia de la manifestación de  este nombre dentro de él, recibe la capacidad de destruír,  todos los enemigos - hombres, demonios, o jinns, siempre, y en todo lugar. Nadie puede oponerse a él. Así, rechaza todo oponente a través del poder  de Allah, cuya fuerza es victoriosa y superior a todos y a todo.


A L - M A T I N

Allah es perfecto en Su  fuerza y en  Su  firmeza.  El atributo  de `al-Qawi' concierne a la perfección de Su poder, mientras que el atributo de `al Matín' es la vehemencia, la omni-penetrante acción de su fuerza. Nadie puede estar a salvo de ella, ninguna puede oponérsele. Nada puede causarle dificultades, nada puede debilitarla, ni tampoco precisa de ninguna ayuda.

Allah tiene misericordia y también castigo. Cuando El extiende Su compasión a Sus amados servidores, nadie impedirá que esta benevolencia  alcance  su  destino,  ni  tampoco  puede  ningún  poder concebible entorpecer Su venganza, ira y castigo para que no golpeen el blanco. El servidor debiera colocar sus esperanzas en la bondad y belleza que provienen de Allah, y solo habrá de temer Su castigo.  De esta  forma  los  otros  temores  desaparecen de los corazones  de los servidores que están atados a su Señor.

 "  'Abd al-Matin" es el servidor a  quien es dado el misterio de la omni-impregnante fuerza de Allah. Ella le hace aferrarse a su religión con tal energía y paciencia que no hay tentación que lo aleje.

Ninguna dificultad lo cansará , y no es posible separarlo de la Verdad. 

En la defensa  de  la Verdad,  nadie puede asustarle ni silenciarlo. Sus efectos actúan sobre todo, y solamente Allah puede afectarlo.


A L - W A L I

Allah es el amigo protector de Sus buenos servidores.

  El ayuda a Sus  buenos servidores; El elimina sus dificultades y les da guía, paz y éxito en sus asuntos en este mundo y en el Más Allá. El los saca de la obscuridad a la luz e ilumina sus corazones; estos corazones no permanecen oprimidos y atados al presente, sino que se prolongan hasta los tiempos antes del antes y después del después. Ellos llegan a conocer al Señor de esos reinos, aceptan Su unidad y unicidad, y son honrados con los más altos niveles que pueden ser alcanzados por la humanidad - Su amistad - a través de ser un buen servidor de El.

  Los amigos de Allah tienen ojos iluminados por la luz divina y ven con ella. Toman lecciones de todo cuanto escuchan y contemplan. La luz divina brilla a través de sus facciones, quien quiera que los observa, recuerda a Allah. No existe ni temor ni tristeza para ellos, ya que no conocen ningún otro amigo, excepto a Allah.  No temen a nada  salvo el oponerse a la complacencia de Allah. No necesitan nada ni esperan nada de nadie, excepto de Allah.

  Intente ganar la  amistad de Allah.  Sea afectuoso con Sus amigos  y aprenda  a ser como ellos.  Crea en lo que  creen, haga  lo que hacen, rechace  cuanto rechazan, ame a los que aman, y por sobre todo, ame  a Aquél a quien ellos aman más.

" 'Abd al-Wali" es el servidor en quien se hace manifiesto el afecto de  cuantos son creyentes; él es un amigo de todos  aquellos que son puros y devotos creyentes.


A L - H A M I D

Allah es el Más Loable.

  El es el que es alabado por todo cuanto existe. Alabar es honrar con respeto y agradecimiento al Grande que da infinitos dones. Todo lo que existe alaba a Allah con sus lenguas, con sus acciones, o simplemente por su misma existencia. El es único que es merecedor de devoción, de respeto, de agradecimiento, y de  alabanza. ¨Como puede uno alabar a otro que El en Su presencia, cuando todo  proviene de  El?  El es  la fuente de todos los dones y de todas las perfecciones.

  El nos ha  dado directamente la  vida, una bella forma, fuerza, inteligencia,  lenguaje,  y  así sucesivamente.  Por manos  de  otros hombres o por medio de los intermediarios que constituyen Sus otras creaciones nos  brinda  dones  traídos hasta nosotros. Estas dádivas alaban a Allah; aquellos a través de cuyas manos estos dones llegaron, loan a Allah; ¨no habremos nosotros de alabar a Allah? El  hombre inventó la computadora, que trabaja, habla, escribe, se  comunica, captura  las  formas  y  sonidos de las  cosas. La máquina misma, al hacerlo, ensalza a su inventor. De esta manera toda la  naturaleza elogia a Allah con su existencia y su funcionamiento. La gente que usa y se beneficia de esa computadora encomia a su inventor. Es así como el servidor loa al Creador.  Luego el  inventor se ensalza a sí mismo. Allah el Inventor de todo esto se alaba a Si  Mismo y no está en necesidad de loas de ningún otro.

  Allah en Su misericordia y generosidad ha ordenado que el hombre, para su propio bien, cumpla determinados deberes, y que evite ciertos males para su propia paz y salvación. Existen obligaciones tales para llevar a cabo en cada hora de nuestra vida;  cuando se ejecutan en los momentos prefijados, se  reciben beneficios  tanto materiales como alegrías espirituales y sabiduría, acusadamente si esas  tareas  son hechas por amor de Allah. Con ello llega una recompensa de especial iluminación. Así mediante, el hombre aprendió lo que supo, y con ello progresó. Con lo que Allah prohibió  al  hombre  que hiciese, El lo protege del fuego del Infierno.

  El más grande de todos los pecados es `kufr', negación; negar  es lo opuesto de la alabanza. Imagine un benefactor de una comunidad que ha ayudado a cada uno, por medio de quien todos se beneficiaron por igual y aún más, del cual dependen la vida y la armonía de la sociedad.  Si alguien insultase este  benefactor, refutara sus buenas acciones, ¨qué haría la comunidad que lo ama y lo  respeta? Estarían iracundos, hostiles, vengativos. Aunque esa persona no hubiese hecho ningún daño a la gente, todos ellos le odiarían, lo maldecirían e intentarían destruírlo. Como él había insultado al benefactor,  considerarían el perjuicio como hecho a todos ellos.

  Es así que, si se niega la  existencia de Allah o  se  critica  Sus cánones, o se minimizan Sus perfectas cualidades y benevolentes actos, uno es maldecido no solo por los hombres, sino por toda la creación. Como no existe lugar que no sea Suyo, tal individuo no será capaz de huir. Nosotros tomamos refugio de El en El.

Toda alabanza es debida al Señor de la creación entera, quien nos  conduce desde la obscuridad hasta la luminosidad, quien libera los corazones de la noche  de  la negación y  los llena con la divina luz de la  fé. 

`Al-hamdu lillahi rabbil-'alamin'.

" 'Abd al-Hamid" es aquél a quien Allah se muestra  El Mismo con  Sus más bellos atributos. Todas estas bellezas se hacen manifiestas en él. En consecuencia todos los hombres lo ensalzan, pero él alaba solamente a Allah.


A L - M U H S I

Allah es el poseedor de todo el conocimiento cuantitativo.

  El ve y sabe todo tal como es en realidad. En adición a conocer toda existencia  como  una totalidad  inseparable,  El  percibe  cada  cosa analíticamente separada de acuerdo a su clase y  tipo; y así como la conoce individualmente El diferencia sus partes, aún sus  tomos. El enumera y calcula hasta la cifra exacta.  El sabe la cantidad de todas las existencias en el universo creado, no obstante que a nosotros nos parezcan infinitas, llegando hasta el cómputo de  respiraciones exhaladas e inhaladas por cada una de Sus criaturas. El cuenta y pesa, una por una, todas nuestras buenas acciones y pecados,  registrando todo en un gran libro de inventario.

  Como en Sus atributos de `al-`Alim', el que sabe todo cuanto ocurre, de `al-Khabir',  el  que  conoce  los  acontecimientos   internos,  y `ash-Shahid',  el que atestigua todo cuanto existe, `al-Muhsi', aquél que analiza,  cuenta  y  registra en cantidades,  es un  atributo  que debiera  alentar  a  los amigos de Allah que obran bien y  tendría que amonestar  a Sus enemigos que cometen injusticias.  Aún si una buena acción o  un pecado son  tan pequeños  como  un  grano de  mostaza, se cuentan y no se extravían.

  El buen servidor,  atento  a  este atributo, debiera analizar dentro suyo  el acto  que  intenta  realizar,  verificar  si  es  correcto  o incorrecto.  El  debiera observarse a  sí mismo a  cada respiración  y estar consciente.  El ha de hacer sus cuentas a menudo, cinco veces al día, en el momento de cada plegaria, y estar agradecido a Allah por el bien que llegó a través de su propio canal, asumir la responsabilidad por sus pecados, y arrepentirse. La salvación está en ordenar nuestros asuntos ahora, con  buena  anticipación  al Día del Juicio Final,  el terrible día del arreglo de cuentas delante de su Señor.

" 'Abd al-Muhsi" es quien es honrado con la habilidad y la voluntad de contar cada cosa, aquél a quien es hecha saber la cantidad de todo. El no sólo registra en anchura y profundad  alrededor  suyo, sino  que también conoce analíticamente sus propios  actos, palabras y su ser, y vive su vida de acuerdo con ello.


A L - M U B D I '

Allah es el originador de todo. El crea sin modelo ni material.

  En el comienzo antes del tiempo o del espacio, Allah existía. No había otro que El, nadie que pudiera obtener provecho de El o perjudicarLe. Sin modelos de las cosas que iban a ser, ni  materiales para hacerlos, Allah el Más Elevado,  para manifestar  Su existencia, dar a  conocer Su belleza y perfección,  y  hacer  sentir  Su amor  y compasión, creó la creación y produjo los primeros modelos.  A  fin de que la creación proliferase  y continuase, El  hizo  de cada  creación original un medio de perpetuar su propia clase de acuerdo con causas, condiciones y leyes de un divino orden, que El también creó.

 Aquellos que estiman que estos medios son los originadores de las cosas que existen, y que piensan que la naturaleza es Dios, deben examinar qué es lo que movió el vacío; quién cargó al protón y al electrón; cuál  es esa  fuerza que es inextinguible, que sostiene la continuidad de las cosas.

  El servidor inspirado por este atributo debe buscar la  comprensión de los orígenes; cómo  desde  la  nada, él  y  todas las demás cosas llegaron a ser criaturas que viven, crecen, ven, oyen, hablan, piensan -exquisitas, en perfecto orden- y confirmar que nadie  más que Allah, el originador de toda la creación, sin la influencia ni  la ayuda de nada, es responsable por todo ello. Cualquiera que concibe un socio a Allah, se  convierte en culpable del único pecado sin  perdón,  el atribuír un igual a Allah, es decir, politeísmo.

" '  Abd  al-Mubdi "  es  el  servidor  que recibe  el  secreto  del Originador,  a quien Allah revela el origen y  la fuente de todas  las cosas, y el que se convierte en  un testigo de sus comienzos.


A L - M U ' I D

Allah es el restaurador de las cosas que El ha creado y destruído.

  El atributo de `al-Mubdí', el Originador, contiene el significado de el Inventor, mientras que `al-Mu'id' es el Re-creador y el Restaurador a la forma previa.  Todos los seres y cosas transcurren a través de su período predestinado de vida y  desaparecen.  Finalmente  nada existe salvo  Allah, tal y como fué en los comienzos. Sin embargo todas las acciones de  la  creación, especialmente del hombre,  son  registradas dentro del eternamente existente y eternamente viviente Allah. Algunos habrán  obrado de acuerdo con Sus leyes, puros y  decentes.  Otros han reclamado "libertad" y se han rebelado, homicidas y opresores. La ley del hombre no atrapó y castigó ni a mil de ellos.  Allah lo sabe todo; El es el Más Justo; El no ama los tiranos, y  toma  venganza en contra de ellos.  Si todo fuese resuelto con  la muerte, no  habría justicia eterna. Entonces el pecador, el rebelde, el déspota, escaparían  a su castigo. Ni siquiera la razón humana puede aceptar esto.

Sin sombra alguna de duda, habrá un Día  del Juicio Final, en el que el bien y el mal serán separados el uno del otro.  El bien recibirá  su recompensa, el mal su castigo. Allah lo promete en Su Corán, y Allah cumple sus  promesas.  En ese día, Allah al-Mu'id recreará todas  las criaturas, perfectas hasta en los  detalles de sus huellas dactilares, y les devolverá sus almas.

  El servidor que  está atento a ello, reconoce que El no solamente es su Creador, sino también aquél que lo re-creará. Será así, enteramente leal a El, y no se rebelará en contra del Creador por amor de los que son creados.

"  'Abd al-Mu'id "  es aquél dentro de  quien  Allah ha  colocado el conocimiento del secreto de  que  las cosas están continuamente siendo re-decretadas. A menudo ese servidor colabora en la re-creación de ellas y la recurrencia de los asuntos. El ayuda  a mantener  lo re-creado y lo recurrente.


A L - M U H Y I

Allah es el dador de vida a las cosas sin vida.

  Así como Allah puede hacer que  aquello que no  existe llegue a ser, El puede dar la vida al que carece de ella, puede matar y restaurar. Allah es quien  ha creado  la  vida y la muerte; nadie más puede hacer eso. Piense en usted mismo. En algún momento no tenía existencia, no estaba vivo.  Allah nos ha  creado en los úteros de nuestras madres y nos ha dado el ser,  nos ha traído a este mundo  para respirar, para comer, para crecer ...  El nos dió fuerzas, la habilidad de pensar, de buscar, de  encontrar, de conocer, de  escuchar,  de  hablar,  de construír,  de destruír,  y  de  propagarnos.   Todo ello,  y  esta existencia, no nos pertenece. Es un don, que nos ha sido prestado. Lo único  uestro es la elección que hacemos en el terreno de pruebas que son este  mundo y  esta  vida:  el  creer  o  descreer, obedecer  o de rebelarnos - lo que nos cualificar  para el cielo o el infierno cuando nostros muramos y seamos traídos de regreso nuevamente a la vida.

  El creyente  es  agradecido por la vida  que él ha  recibido.  Esta gratitud se traduce en acción por medio de labor esforzada por el amor de Allah para servir a Sus criaturas continuamente como si él no fuese a morir  jamás. Debiéramos también recordar sin descanso la muerte, y trabajar para el Más Allá , para nuestra salvación, como si fuéramos a morir al momento siguiente.

"'Abd al-Muhyi " es el que  trae su corazón a la vida.  Un  corazón lleno  de bestias de este mundo,  está muerto. Un corazón que ha sido depurado de este mundo y que contiene solamente a Allah, está vivo, y es la casa de  Allah.  Para tal servidor, Allah puede aún otorgar el permiso, así como El hizo con Jesús (Quiera Allah bendecirle), para retornar los muertos a la vida.


A L - M U M I T

Allah es el creador de la muerte.

  Todos quienes estamos  vivos, con seguridad, moriremos. La muerte puede llegar en cualquier momento. Allah el Más Elevado ha destinado un  tiempo para que cada ser venga  a la existencia,  y un tiempo para abandonarla.

  El hombre está hecho de una combinación de la carne y del alma. La carne es visible; el alma está oculta. El cuerpo es temporal; el alma es  eterna.  Así pues hay dos  vidas en el hombre, la temporal  y la eterna. La vida del ser material comienza con la concepción y finaliza en la muerte, cuando el alma abandona el cuerpo. No obstante que el alma continúa su existencia sin el cuerpo, no tiene sensibilidad física ni movimiento, como si estuviese inmovilizada. Así como quien está  totalmente imposibilitado conoce su condición, el muerto percibe su estado. La muerte es como una parálisis total, afectando el corazón, la mente, los nervios, la circulación - todo. En vida, el cuerpo está bajo las órdenes del alma. En  la muerte, esta es como un rey que ha perdido su reino.  En vida, el alma es como un mercader que compra y vende, gana y pierde. En la muerte es como un negociante que ha quebrado en sus negocios; ya no puede obtener más ganancias. Es abandonado con lo que pudiese haber ganado, o perdido, sus deudas. En su sepulcro, él espera -ya fuere en  bancarrota, hambriento, con frío, con dolor, o en abundancia, con alegría  y paz- hasta el Día del Juicio Final.

  El creyente no teme la muerte, se prepara para ella. La Muerte es la Voluntad de Allah. Ya sea que usted afirme que todo está aquí y que no existe nada después de esto, o que crea que cada día tiene un mañana y que este mundo tiene un Más Allá, usted se alejará, más pronto o más tarde de aquí. Si su búsqueda es ir solo tras los placeres mundanos, cuando esta su vida acabe, su felicidad terminar. Todos sus trabajos, planes, y esperanzas, habrán concluído. Pero si usted prospera en este mundo perfeccionando  su  fé, adquiriendo sabiduría,  recogiendo  sus frutos  y  preparándose para el Más Allá, cuando esta  vida demasiado corta se interrumpa, habrá llegado a la eterna  beatitud. En Su misericordia y generosidad, Allah confiere exactamente aquello que Sus servidores suplican, sin  importar  que tengan  fe o les falte.  Si su deseo es este mundo, lo recibirá. Si aspira a la vida eterna en el Más All , le será otorgada.

" 'Abd al-Mumit" es aquél en cuyo corazón la lujuria, el amor de este mundo y la negatividad, han sido muertos por Allah. Este  corazón encontró así, la verdadera vida. Cuando en nuestro corazón han muerto las  fuerzas negativas del ego,  uno es iluminado con la  divina luz. Ella también alumbra  los  que se encuentran  alrededor nuestro. Una persona así, continúa  viviendo, respirando el aire de una  divina y eterna vida.

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