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LOS MAS BELLOS NOMBRES X

 

 

M A L I K    A L - M U L K

D H U L - J A L A L I    W A L - I K R A M

A L - M U Q S I T

A L - J A M I '

A L - G H A N I

A L - M U G H N I

A L - M A N I '

A D - D A R R

A N - N A F I '

A N - N U R

A L - H A D I

A L - B A D I '

A L - B A Q I

A L - W A R I T H

A R - R A S H I D

A S - S A B U R


M A L I K    A L - M U L K

Allah es el eterno propietario de Su reino.

  El no comparte con nadie  ni  la propiedad  ni  el poder,  ni  el gobierno, ni la preservación del universo. No cabe ninguna duda que el universo íntegro es un reino porque toda la creación se encuentra interconectada -como el hombre mismo, cuyas manos, pies, ojos, mente, corazón y todos sus órganos son unidades individuales, sin  embargo aunadas, formando una sola totalidad.

  El universo es un todo con  partes armoniosas, creadas  para un propósito, que realizan y cumplen. Allah dice:,

"Yo era un tesoro escondido, Yo deseaba ser conocido; por lo tanto Yo cree‚ la creación."

Entonces el  designio y la  función de  la creación es el conocer,  el encontrar, y el ser con el Creador.

   El hombre es el universo en microcosmos; cualquier cosa que viva En el universo, existe en él. El es también la suprema creación y el representante de Allah. Este es el motivo por el cual El ha otorgado sobre algunos de  Sus servidores, por  un  lapso prescripto de tiempo, los  reinos, la tierra, las  propiedades,  las riquezas; y les permite gobernar  sobre ellas.  Allah también les ha dado el conocimiento  de cómo regirlas de modo que sus reinos crezcan, que sus beneficios se incrementen. El les prohibe seguir a sus egos, a su autoindulgencia, los que solamente  les pueden conducir a la quiebra y al  desvío. Si ellos  se tornan sirvientes de sus egos y usan la riqueza  que ha sido dejada a su cargo para  ellos mismos,  todo se perder  a  sus muertes. Ellos estarán en bancarrota, aprisionados en las mazmorras del Infierno. Si los hombres aplican  la ley de Allah a Su reino, el cual les es prestado, y la obedecen igualmente  para sí mismos, y si ellos gobiernan para Su complacencia  y gastan por Su amor, el  verdadero propietario  del  Reino  cambiará  el reino  temporal  que  El les  ha otorgado aquí, por el reino eterno en el Más Allá.

" 'Abd Malik al-Mulk " llega a ser un testigo del poder de Allah sobre Su reino. Al hacerlo toma consciencia  que  Allah  lo  usa  como  Su representante para  regir el  universo y en  el gobierno  de sí mismo.

Esta toma de consciencia le convierte en  un servidor perfecto, por lo que las recompensas de Allah  se incrementan hasta las más elevadas alturas mundanas. Así, el no depende de nada, excepto de  Allah.

 Por saber que  Allah es el verdadero y único Rey, él intenta solamente ser un auténtico servidor -el más alto nivel que ningún ser humano puede esperar de alcanzar.


D H U L - J A L A L I    W A L - I K R A M

Allah es el Señor de Majestad y Munificencia.

  No existe perfecció que no pertenezca a  El, ni bendición ú  honor que provenga de otro que no sea El. Allah  es  el poseedor  de  toda majestad. Nada más hay que pueda siquiera existir por sí solo, ni nada puede sustentarse a sí mismo. En Su majestad, así como El creó todo en un instante, El  también puede destruírlo todo en un segundo. ¨En qu‚ poder se apoya cuando se rebela contra El? Para mostrar Su generosidad El ha  otorgado Sus  dones  y  honores. No se los  atribuya, ni  se glorifique a sí mismo. El honor que El le  ha confiado,  es para que contemple al Dador del honor, al verdaderamente  Honorable. Todo está en necesidad de El; todo proviene de El. No obstante, para atar un hombre a otro, para atar a la creación entera al resto de la creación, Allah usa una cuerda invisible llamada necesidad.  El utiliza a cada hombre, a cada creación, como un medio, como un vehículo  para dar a otro lo  que precisa.  Se  ha de  tener gratitud  al vehículo por cuyo medio  llegan  las  bendiciones  de  Allah, pero se  debe  conocer  la verdadera fuente y  dar primeramente todas  las  gracias a El.  Porque todos los reconocimientos se deben a  El,  ya  que no solamente  sacia nuestras mundanas necesidades, sino que también nos ha prometido y nos ha  enseñado cómo obtener Sus bendiciones eternas. Estas las podemos lograr colocando al alcance de otros y  por amor a El,  aquellas cosas que nos confirió a través de otras manos.

  El  Señor de la  Majestad y la Munificencia,  es uno de  esos bellos nombres que no puede ser atribuído a nadie, sino a Allah. Aquellos que saben han afirmado incluso  que  es  `al-ism al-a'zam', el más  grande nombre de Allah.

"  'Abd Dhul-Jalali wal-Ikram"  es el  que teme únicamente a  Allah, inclina su  cabeza únicamente ante  El, y aguarda recibir solamente de El. Este es el signo de la fe del verdadero creyente en la unicidad de Allah. El no espera  nada  de  los  hombres,  ni  tampoco  teme  la condenación que de ellos  le  pueda provenir.  Para él, una  espada aplicada a su garganta, no es diferente del oro volcado a sus pies. No sufre ansiedades por aquella, ni se trastorna de alegría por el  otro. Allah es suficiente.


A L - M U Q S I T

Allah es aquel que actúa y distribuye en justicia y equidad.

  Cuán armoniosa y equilibrada es la creación: todas las bellezas en el  cielo y la  tierra  -montañas, mares, puestas de sol, flores-  y también ojos para contemplar. Si no hubiese nadie para ver, ¨acaso  la creación de todas estas hermosuras tendría sentido? Si la  tierra estuviese más cercana al sol, todos  nosotros sobre su faz seríamos quemados hasta convertirnos en cenizas.  Si estuviera ms lejana, nos hubiéramos congelado.  Cuán correcto es su lugar.  Si el oxígeno en el aire hubiese sido más, o menos, nos habría dañado. Allah el Equitativo otorga riquezas a algunos y pobreza a  otros.  El  confiere  poder a algunos, debilidades a otros, valor a algunos, temores a otros.  El da aquello que  El  da,  a  los  indicados,  no obstante  que algunos  lo utilicen  de una forma y otros de direrente manera, haciéndonos dudar.

Nosotros  no sabemos aquello que El conoce, porque  solamente  podemos registrar lo que se encuentra  delante nuestro,  mientras que el  ve y sabe la totalidad.

  Cuando observamos leyes, orden y armonía en una institución,  en una ciudad, en un país, los atribuímos a la existencia de un líder justo e inteligente.  Si  pudiésemos contemplar el orden cósmico  en  nosotros mismos, que  somos  microcosmos,  veríamos  la  prueba  de  Allah,  el Equitativo.

  Allah  trata  a  Sus servidores con  equidad.  Ni  una  sola  acción meritoria  pasa  sin  ser  notada.  Cada  una  recibe  su  recompensa. Desaciertos, errores, injusticias, son corregidos.

  Cuando los hombres se  tiranizan entre sí, El toma del déspota  y da al  oprimido.

  Y sin embargo,  al  hacerlo,  El imparte  contentamiento a ambos.  Solamente Allah puede hacer esto.

  Se  ha transmitido en  un hadiz  que  el  Profeta (Que la Paz  y las Bendiciones de Allah sean con él), sonrió. Hz.'Umar (Quiera Allah ser complacido con él) preguntó, "Qué es lo que te divierte, Oh Mensajero de Allah?"

  El Mensajero de Allah contestó, "Veo dos hombres de entre mi gente que están delante de Allah El Más Elevado. Uno dice, “Oh Señor, quita a este hombre aquello que es mío por derecho!”. Allah El Más Elevado dice al otro hombre, “Entrega a tu hermano aquello que le pertenece”. El usurpador responde, `Oh Señor, no  tengo buenas  acciones con  las cuales pagar a este hombre.' Allah se vuelve al damnificado y le dice, "Qué debo hacer a tu hermano?  El no dispone ya de nada para darte.' El damnificado dice, `Oh Señor, permite que él tome algunos de mis pecados.' "

  Con lágrimas en sus ojos, el Mensajero de Allah dijo, "Ese es el Día del Juicio  Final;  esa es  la jornada cuando cada hombre deseará que sus culpas pesen en la cuenta de otros".

  Luego continuó a relatar: "Después que el damnificado ha rogado que el usurpador se haga cargo  de algunos de sus propias faltas, Allah le pide que levante  su cabeza y  contemple el Paraíso. El  dice, `Oh mi Señor, veo ciudades de plata y palacios de oro,  tachonados de perlas. ¨Para qué profeta, qué santo, qué mártir, son estos palacios?'  Allah él Más Elevado, dice, `Son para aquellos que pueden pagar su precio”. El damnificado dice, `Quién  podría  llegar  a  solventar su  valor?' Allah  dice, `Quizás tú puedas.'  El hombre dice, `¨Cómo, Oh mi Señor? Yo nada  poseo.  ¨Qué podría  hacer para ganar el precio del Paraíso?'

Allah al-Muqsit dice, `Mediante otorgar  el perdón a tu hermano, a través del  abandono de tu reclamo de lo que él te había sacado'.

  El damnificado dice, `Yo le perdono, mi Señor. Ya no deseo mi derecho”' Allah el Más Misericordioso, el Más Generoso, dice,  `Entonces toma la mano de tu hermano y entren ambos en Mi Paraíso.' " Luego el Mensajero de Allah dijo, "Temed a  Allah y temed haceros daño el  uno al otro, y haced la paz entre vosotros, ya que Allah El Más Elevado hará la paz entre los creyentes en el Día del Juicio Final."

" 'Abd al-Muqsit " es el  que posee el perfecto sentido de  la medida, el que ve las cosas con rectitud y el que la demanda.  Por sobre todo, él se exige imparcialidad a sí  mismo.  El no reclama justicia de otro para sí mismo,  sin  embargo él la  busca para otro, de aquél que  ha obrado con arbitrariedad.  El ampara al  que há  de ser protegido.  El ayuda al  que  debe ser asistido.  El  eleva a las  alturas  a los que merecen ser encumbrados.  El Profeta (Que la Paz y las  Bendiciones de Allah sean con él) dice, "Los justos estarán de pie en púlpitos de luz divina en el Paraíso."


A L - J A M I '

Allah es el Recolector  de cualesquier cosa que  El desea, dondequiera que es Su voluntad.

  `Jama'a'  significa reunir cosas que  están dispersas. Allah las agrupa sin importar que sean parecidas o diferentes,  o áun opuestas.

Allah  ha  congregado  dentro de  este  universo,  espacios, galaxias, estrellas,  tierras,  mares,  plantas  y  animales,  cosas  cuyas naturalezas, tamaños, formas y colores son diferentes.

  Allah  ha juntado en los cuerpos de las criaturas  que El ha creado, entidades  opuestas como el fuego y el agua, el aire  y la tierra, el calor y el frío, la humedad y la sequedad. El ha acopiado seis millones de células en una gota de sangre. El cuerpo posee células incalculables, todas  moviéndose,  buscando,  encontrando, rechazando, creciendo, dividiéndose, muriendo, -cada una, una vida, una entidad en sí misma.  El  ha  combinado  todas estas células en  el cuerpo con Su conocimiento y Su poder.  El las  puede desparramar  dentro de los más lejanos rincones del universo y recolectarlas nuevamente. Así es como nuestros cuerpos, descompuestos, disgregados a la muerte en la tierra, dentro de las aguas y  en los aires, serán reagrupados en el Día de la Resurrección. Así será  con los  cuerpos de  billones y  billones  de hombres.  Sus vidas, sus mentes, sus almas retornarán a ellos, y serán congregados en el campo de Arafat en el Día del Juicio Final.  Allah juntará al pecador y al puro, al tirano y al  oprimido, al bueno y al malo, cara a cara, y los juzgará. Luego El reunirá Sus amigos dentro del Paraíso, y Sus enemigos dentro de Su Infierno.

  Así como Allah combina las células del cuerpo de un hombre, El pone al hombre junto con sus acciones  en  el sendero a la eternidad.  Los únicos camaradas  de  uno  son sus  propios hechos.  En su negligencia usted  no ve como la  carne,  el corazón, la  mente, el  alma, están reunidos, ni los miles de "mi"es y "yo"es y "míos”, viviendo juntos dentro suyo.  Tampoco  percibe  los  billones de  unidades combinadas dentro de  su cuerpo.  Y  menos registra que sus  hechos conviven  con usted, ni el Infierno, ni el Paraíso que están alrededor suyo.

  Su preocupación con este mundo, -comer, beber, buscar más y más para comer, para tener,  para disfrutar, su  esclavitud  a las  manos de su carne y  de su  ego- le  han hecho desatento  a  cualquier  otra cosa. Unicamente cuando el ave del alma vuele desde  la jaula de la carne se evaporará este sueño, y usted se encontrará a sí mismo a solas con sus acciones. Entonces verá allí a este único compañero a quien estrecha y aprieta contra  su pecho. ¨Se  trata de algo  tibio y amistoso o está lleno de serpientes y  escorpiones,  y de espinas envenenadas?  En ese momento usted sabrá que lo  que presumía tan bueno, era el Infierno, y que lo que usted pensaba era sufrimiento, se trataba del Cielo.

" 'Abd al-Jami' " es aquél en cuyo ser el carácter visible, la moral y las verdades escondidas del corazón se hallan combinadas dentro de una unidad. Tanto  su  exterior   como  su  interior  son  bellos.

   Las manifestaciones de todos los preciados nombres de  Allah se encuentran congregadas dentro  de él.  El  posee la capacidad de reunir lo que es disímil, diferente y opuesto, dentro y fuera de sí mismo.


A L - G H A N I

Allah es el Opulento que es auto-suficiente.

  Su  esencia y atributos no  guardan  relación con ninguna otra cosa.

Alguien cuya vida y perfección dependen de otro, precisa ganarse esa existencia. Solamente Allah no necesita, ni tampoco precisa ganar. Sus riquezas son independientes de otros, y  sin embargo todo lo demás es dependiente de El.

  Allah dice en la Surah Muhammad, v.38 (47:38):

...  Allah  es Auto-Suficiente  y  ustedes  son  necesitados.

  Algunos  hombres que se ven a sí mismos como superiores al resto de la creación, caen dentro  del  lastimoso  estado de  la arrogancia  y vanidad.  No son capaces de ver y estar  agradecidos por el  honor  de haber sido creados  como  la creación  suprema  y por ello recibirá  la función de `khalifah' -regente- en el universo.

  La  verdadera supremacía del hombre depende de sentir gratitud y ser humilde, sirviendo a los servidores de Allah y  a  lo que  Allah  haya colocado a  su  cargo.  Los arrogantes, por el  contrario, empujan sus vanidades hasta el punto de negar a su Creador, su  Señor. En su orgullo, no pueden aceptar  el  ser servidores  de Allah.  No obstante ello ­no ven nada malo en ser esclavos el uno del otro!

  No pueden darse cuenta que aún para vivir precisan el aire de Allah, el  agua, y  la nutrición; como alimento para sus almas, necesitan adoración. De hecho,  en  toda la creación, no  existe nadie cuyas indigencias  sean más grandes que  las del  hombre.  No hay  otro sino Allah que sea lo suficientemente rico como para satisfacer todas estas necesidades.  Si  Allah ha  enviado  Sus  libros  y  Sus profetas,  y establecido religiones  para enseñar a los hombres qué hacer y qué  no hacer, no es por Su  requerimiento, es por el de los hombres:

 para permitirles existir en este mundo y en el Más Allá tal y  como fueron destinados a hacerlo. Aún los hombres  de  ciencia,  sociólogos by economistas de hoy  en día afirman que las prescripciones, cánones y leyes  religiosas  de  Allah   conducen  a  los  hombres  a  la  mejor existencia, física, moral y económica.  Sin duda, todo cuanto Allah ha creado y ordenado es beneficioso.

  El  ser un  servidor de Allah  es  el más alto  nivel al cual un ser humano puede aspirar. Cuando nosotros alabamos a nuestro  Profeta, el Amado  de Allah (Que la Paz y  las  Bendiciones de Allah sean con él), decimos `abduhu wa rasuluhu'- Su servidor y Su mensajero. El buen servidor de Allah sabe  que Allah  no necesita un servidor, ni tampoco El precisa ser servido. A El  no le es menester nada. El igualmente entiende que su propio  deber es el servir a los servidores de Allah y a Su creación, incluyéndose el mismo. No obstante que en  realidad a Allah no le son indispensables servidores para secundar  a  Sus servidores  -ya que como Saciador de las necesidades, El Mismo les sirve- El honra a quienquiera que El elige para aparecer como medio, a manera de herramienta de Su servicio para Sus servidores.

  En  realidad, el buen servidor se sirve solamente a sí mismo al servir a  Allah. Porque obtiene el más grande de los dones, al acercarse a  Allah, al conocerLo,  al  encontrarLo, y al ser con El.

Servicio y fidelidad (la cualidad de ser un `mu'min') se convierten en un común denominador, un  nombre y atributo compartidos, y de esta forma el único medio para que  el servidor conozca a su Señor.  Cuando Allah  se dirige a nosotros en Su Corán como "Oh vosotros que creéis," o  "Oh tú el creyente," El nos llama con Sus propios atributos, con Su propio nombre, `al-Mu'min', uno de Sus 99 bellos nombres.

  La fé es un tesoro de los riquezas de Allah. El fiel es el más rico entre los  hombres,  porque sabe que  no necesita  nada de  nadie más, excepto de Allah, el único y verdadero Opulento.

" 'Abd al-Ghani" es el rico que es provisto con la satisfacción de todas sus necesidades sin tener que pedir a Allah. El cumple con todos sus deberes de servidumbre, no a fin de recibir beneficios de  Allah, sino solamente porque ellos han sido ordenados por Allah.


A L - M U G H N I

Allah es el Enriquecedor.

  Allah hace rico a quienquiera  que El desea, y a quienquiera  que es Su voluntad,  lo torna  pobre.  Luego El puede disponer que el rico se haga pobre, y que el pobre enriquezca.  Unos disfrutan en sus riquezas y  otros  sufren  en su pobreza.  Muchos  se  vuelven vanidosos en sus riquezas,  algunos se tornan vacilantes y reclaman injusta su pobreza. Nosotros  lo  ignoramos,  pero solamente  El sabe qué es lo bueno para nosotros. Uno ha de considerar que la pobreza y las riquezas, así como otros aspectos de nuestras vidas no son sino una prueba de toque, que indica  nuestro  grado  de  pureza.   Uno  ve  en  algunos  fidelidad, confianza, y sumisión, en otros, objeciones y rebelión.

  Esta vida es un terreno de pruebas. Cada uno de nosotros viene aquí para mostrar su verdadero valer. Nuestra cuenta bancaria no mide quienes somos ni qué somos. Hay riquezas más grandes que todas las fortunas de este mundo; las últimas pueden ser  gastadas, perdidas, arrebatadas por otros, y serán ciertamente dejadas atrás  cuando nos encontremos con nuestro Señor. Pero las verdaderas riquezas son el conocimiento y la fé, los que no disminuyen al  gastarlos, ni se devalúan con el paso del tiempo. Ellos son nuestros compañeros en el sepulcro y en el Más Allá. El propósito de nuestras  vidas es pasar este examen.

  Allah prueba a algunos con las riquezas y a otros con la pobreza. Lo importante es la sumisión a la voluntad de Allah. Las riquezas de este mundo tientan a uno a rebelarse  y a ser arrogante. La pobreza lo empuja a uno a dudar y a quejarse. Es arduo para el rico ser humilde, mientras que el pobre lo es. Es difícil para el pobre la aceptación y el ser generoso, pero le es accesible ser devoto.

  El Profeta (Que la Paz y  las  Bendiciones de Allah sean con él), dijo, "Mi pobreza es mi orgullo". La prueba no es una simple examen.

No es suficiente que el rico sea humilde para pasarla, ni que el pobre confíe en  Allah y acepte su condición. El rico ha de saber ser agradecido y considerar que sus riquezas no le son  propias, mostrando su gratitud mediante su generosidad.  Los pobres han de trabajar duro para mejorar su situación, y no obstante sus esfuerzos,  admitir su penuria. Este es el verdadero significado de la confianza en  Allah, quien dice, "Yo no cambiaré‚ la suerte de quienes no la modifican ellos mismos."

  Los pobres que aceptan su condición, que están contentos con lo  que poseen, que no son envidiosos, son ricos. Los ricos que son míseros, ambiciosos, que desean más, son pobres. El paciente está  destinado al Paraíso, e igualmente el rico agradecido y generoso.

  En cierta oportunidad  un devoto  puro  preguntó a un hombre con conocimiento cuál debía ser la actitud de aquél a quien Allah hubiera conferido riquezas y la de uno al que  Allah le  hubiese dado la pobreza. El sabio dijo que el rico debía mostrar su agradecimiento y que el pobre debería ser paciente. El creyente puro replicó ­que los perros en su aldea se comportaban de esa forma!  El sabio, molesto, le preguntó entonces, qué pensaba él que habrían de  hacer.  El creyente puro  contestó, "El pobre debe ser agradecido,  y el  rico  debe donar todas sus riquezas."

" 'Abd  al-Mughni"  es el servidor de Allah que ha sido hecho totalmente rico, tanto materialmente como espiritualmente, de modo que se convierte en un  instrumento de la satisfacción  de las necesidades de los indigentes.  El también se proyecta  como un ejemplo  para que otras gentes ricas  hagan lo mismo.  El  se transforma  en un medio de distribuír  las riquezas  de  este mundo  y  del  Más Allá , para  los elegidos de Allah.


A L - M A N I '

Allah es el que desvía el daño de Su creación.

  El hombre no es capaz de realizar, y sin embargo  nosotros no  somos capaces de comprender esto. Nosotros deseamos, ponemos nuestra energía e intentamos  obtener  aquello  que  ambicionamos  y  que  es  nuestra voluntad.  Nuestras ansias no conocen fin, y nuestros planes, cálculos y esfuerzos para obtener lo que anhelamos  no tienen límite. Pero  la obtención de estos deseos depende de muchas causas, efectos y motivos. No siempre  logramos todo cuanto  aspiramos  y  por  lo  cual  hemos trabajado. Las causas que producen resultados y los llevan a cumplirse dependen de la manifestaci¢n del atributo de  Allah de `al Mu'ti', el Otorgador. Cuando nuestros afanes no se dan, es una manifestación del atributo de Allah de `al-Mani`' el Obstructor.  En ambos casos, lo que ocurre  es lo que estaba prefijado a  pasar  de acuerdo con el destino fijado por Allah;  uno conoce su propio sino solamente  después que se verifica.

   Allah al-Khabir  es consciente  de nuestros deseos.  Allah al-Ghani posee infinitos lugares conteniendo tesoros que tienen lo que nosotros ansiamos.  Allah al-Karim  no  retiene  aquello que anhelamos.

  Allah al-Qadir es  capaz  de procurar instantáneamente  aquello que nosotros ambicionamos. Allah es el Más Rico, Más Munificente, el Más Poderoso, el Más Justo.

  Si  nosotros no recibimos lo que aspiramos, no es porque El no lo sepa, ni porque  El  no lo  posea, ni  porque El  no pueda  permitirse dárnoslo; ni tampoco es El  incapaz de entregárnoslo. El es perfecto, libre de todo defecto. No obstante que la razón pueda ser desconocida para nosotros,  hemos  de  creer que si  no  recibimos aquello que  es nuestro afán y  nuestra  voluntad, es  porque constituye lo mejor para nosotros.

  Es como si hubiese un padre perfecto que ama y protege profundamente a sus hijos. El es sabio, rico, generoso  y amable, no solamente para con sus hijos y su familia, sino para todos. Si él  impide que uno de sus hijos coma demasiado, o que ingiera una fruta verde, o que juegue con un  juguete peligroso, ¨podemos llamarle falto  de compasión? Ciertamente él evitó que su hijo comiese o hiciese algo pensando en lo mejor para el niño. Sin duda la piedad de Allah es  infinitamente superior a la del más compasivo de los padres.

     Allah dice en la Surah Baqarah, v.2l6 (2:216):

... y puede ser  que tú odies una cosa  aunque sea

buena para tí, y puede ser que tú ames algo aunque

sea malo para tí; y Allah sabe, pero tú no.

" 'Abd al-Mani' "  es el que ha sido preservado por Allah de lo dañoso para él. A su vez, él protege a los que se encuentran a su alrededor de cosas perjudiciales, aún cuando ellas pueden aparecer de formas tan atractivas tales como la riqueza, la fama, la belleza, la alegría, etc.


A D - D A R R

Alla es el creador de lo dañoso y de lo malo así como El es el creador de lo bueno y de lo beneficioso.

  El atributo  de  `ad-Darr',  el  Creador del  Mal,  es  generalmente concebido  junto con el atributo de `an-Nafi`', el Creador del Bien.

Ninguno de  los dos  nombres aparece en el Corán. Pertenecen a los atributos de Allah bajo la autoridad del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).

  Algunas veces los dos atributos son inseparables. Lo que es veneno para uno es medicina para otro. Lo dulce para uno es amargo para otro. Pensamos que el alimento nutre  por sí mismo y que  el veneno mata por sí mismo. Creemos que el responsable del bien o del mal es un hombre, o un ángel, o el Diablo, mientras que todo cuanto ocurre es por la voluntad del Poder Eterno. No obstante que Allah ha creado el mal así como el  bien,  El también nos ha enseñado a optar por el bien y a escapar del mal. El nos ha dado el poder de la discriminación, nos entregó una voluntad, y libertad para elegir. De toda la creación, solamente el hombre  posee voluntad. Por medio de ella, Allah ha separado a la humanidad en dos porciones: los buenos haciendo el bien y siendo conducidos hacia él, y los malos haciendo  el mal y siendo conducidos hacia el mal. Esto -con conocimiento, con su voluntad- lo hacen los hombres mismos.

  Allah El Más Elevado es `Halim', gentil, y El es `Sabúr', paciente.

El no destruye a los que han optado por el mal. El sigue alimentándoles, permitiéndoles disponer de tiempo, de modo que tengan la posibilidad de cambiar, lo que algunas veces hacen: los buenos para empeorar o los malos para mejorar. Todo ello es una prueba. El examen final es en el momento que uno inhala su última respiración. Sin duda, si una pared está fisurada e inclinada hacia la derecha, a medida que el tiempo  pase, se torcerá más y finalmente  colapsará sobre ese costado. Pero, raramente, justo cuando la pared estaba por caer hacia el flanco sobre el que se ladeaba, ocurre una cosa inusual. Un huracán, un terremoto, o bien enderezará la pared o  hará que se derrumbe hacia el otro lado.  De igual manera los que se  rebelan, los que no creen, que se convierten en juguetes en las manos de sus egos y en  las garras del Diablo, un día pueden sentir los dolores del temor de Allah y tomar el recto sendero. O pueden aparentar que son como los que siguen el recto sendero -devotos, compasivos, y generosos; pero comenzar a complacerse consigo mismos, hacerse arrogantes, pensar que son mejores  que otros- y resultar rechazados  de  la  misericordia de Allah como lo fué el arrogante Diablo.

  Sin duda el sufrimiento por que pasamos, los perjuicios que nos vienen, son solamente nuestra propia culpa. No obstante que Allah creó el mal y nos ordenó evitarlo, y nos lo prohibió, corremos detrás de las cosas que se encuentran vedadas. Esta es la prueba. Pensamos que el Diablo es una horrible criatura. Pero muestra su fealdad únicamente a los que lo detectan. Cuando viene a tentar, aún a los santos, como apareció a Jesús Cristo (Quiera Allah bendecirle), se  presenta adoptando las formas de una hermosa mujer.

  Allah ha manifestado Su atributo de Creador de lo Dañoso en el Diablo  y en los que le siguen; El creó el Fuego del  Infierno para ellos. No obstante que Allah creó el mal, la causa de que llegue, es solamente  usted mismo. Si le toca la bancarrota es a  través de su deshonestidad o ambición desmedida, o incapacidad. Si le arriba una enfermedad, por lo general es debido a su descuido o su negligencia de su cuerpo. A pesar que Allah ha creado el mal, el que lo desea, trabaja por él y finalmente lo obtiene, es el servidor mismo.  Algunos obran como advertencias para los demás, otros aprenden de sus propias lecciones. Prácticamente no existe nadie que no haya resbalado dentro del pecado alguna u otra vez; el que sufre por ello es el que se educa en sus propios  errores, ya que ese constituye el mejor de los arrepentimientos.

  No obstante, algunas veces Allah El Más Elevado coloca un velo de dolor y sufrimiento sobre los que El ama y los que Lo aman, para ocultarlos de los ojos de otros.

  Esta es una bendición de Allah otorgada por medio del padecimiento. Allah usa las dificultades y el dolor como medios para instruír a Sus servidores. Si no existiese nada negativo, perturbador o doloroso en el mundo, y si los hombres no fuesen afligidos por estas cosas, ¨cómo podrían haber ganado condiciones tan benéficas como la paciencia, la perseverancia, el coraje, y la constancia?

  Cuando uno se encuentra afligido con el sufrimiento, el temor, la enfermedad, o la pobreza, sepa que no existe otro sino Allah que pueda disiparlos. Cuando uno se halla bendecido con la felicidad, la salud, el éxito y riquezas, nuevamente solamente El puede sostenerlos. Por ello, ya sea en salud o enfermedad, en alegría o tristeza, usted está destinado a someterse y tornar unicamente a El,  porque tanto lo bueno como lo malo provienen de la misma fuente.  Ambos son verdaderos y justos.

  No obstante esto no significa que uno ha de abandonarlo todo en las manos de Allah. Se deben buscar las causas creadas por nosotros, o por otros e intentar colocar las cosas en su lugar de un modo legítimo. Hacerlo no implica falta de fé en el Creador del  bien y del  mal. Constituye la mejor forma de adoración bajo las circunstancias.

" 'Abd ad-Darr " es un testigo del Unico que ejecuta lo que El desea realizar cuando es Su voluntad hacerlo. El recibe la enseñanza del misterio del secreto de la unidad de todo cuanto ocurre. El sabe que el mal así como el bien provienen de Allah y que tanto lo malo como lo bueno han de ser bienvenidos.


A N - N A F I '

Allah es el creador del bien.

  Allah ha creado al hombre como lo mejor de Su creación y le ha conferido dones que le hacen único y superior al resto de ella. Los mejores dones que El ha dado al ser humano son el  intelecto,  la consciencia, y la fé. Estos son  los medios por los  cuales El  nos enseñó a discriminar y elegir para nosotros mismos lo mejor de Su creación. El hombre es también único en que él posee una voluntad, la única en el universo con excepción de Allah. Su pequeña voluntad puede ser solamente controlada por la más grande de Allah. Esta  limitación significa que no somos dejados libres ni  y abandonados a  nosotros mismos.

  Allah ha dado libertad solamente al hombre para ver si él se somete a la voluntad de Allah, ser el mejor de la creación, gobernar en Su nombre y poseer lo mejor del universo, o si él se rebelará, causará su propia caída, y será rechazado de la misericordia de Allah, como lo fué el Diablo. La capacidad humana de elegir entre el bien y el mal, no es una prueba para que Allah vea como se comportará Su servidor. Allah creó nuestros destinos antes que El nos diera la  vida;  por lo tanto, El sabe.

  La misericordia de Allah nos llueve continuamente, como lo hace todo cuanto de bueno El ha creado. Nuestra voluntad no puede traernos nada que esté destinado a alguien más, ni logra impedir que algo que forma parte de nuestro destino se cumpla. Tampoco somos capaces de escoger, porque a menudo  aquello que elegimos se desliza de nuestras manos, y lo que no deseábamos nos ocurre. Aún si tenemos lo que ambicionamos, nos habría llegado de cualquier manera.

  Cuando el hombre mira al universo, lo que él percibe, es la voluntad de Allah, aquello `con lo cual' él ve, es la voluntad de Allah, lo que él comprende de cuanto registra, es el designio de Allah, lo que él aparentemente ha elegido, es el deseo de Allah. Su pequeña voluntad consiste en ser capaz de abrir sus  ojos para recibir todo el bien que Allah ha planeado para él, o cerrar sus ojos y no obtener nada. Es como si los tesoros de Allah se estuviesen volcando continuamente, como una lluvia bendecida. Tenemos que ser atenntos para recibirla. Si no estamos allí, será desperdiciada. Para ser estar presentes, tenemos que expandir nuestros ojos, mentes, corazones, y manos. Hemos de estar prestos, despiertos, conscientes. Así es como captamos y adquirimos los bienes que Allah ha creado.

" 'Abd an-Nafi'" es el que ve y recibe el bien que Allah ha creado y está encargado de distribuir las generosidades de Allah  -las más grandes  de las cuales son el conocimiento y la fé- a los que son merecedores de lograrlas. El es como Khidr, y sigue su sendero  y ejemplo.


A N - N U R

Allah es la Luz que es difundida sobre la creación entera, haciéndola visible.

  Así como esta Luz es responsable de tornar visible lo sensible, también permite conocer lo concebible. La luz que muestra lo perceptible es la luz de la fé y de la sabiduría, y el ojo que la ve es el `basirah' el ojo del corazón. Esa Luz es la luz de la existencia; la no-existencia es obscuridad. Esa Luz se hace visible a sí misma así como hace que todo lo demás lo sea. Esta Luz es la luz que trajo la manifestación desde la obscuridad de la no-existencia. No hay un solo  tomo entre todas las cosas que viven en los cielos y en la tierra y en aquello que se encuentra entre ellos que no apunte a la existencia de su Creador,

"...la Luz de los cielos y de la tierra".

(Surah Nur, v.35 -24:35-).

  El sol difunde la luz sobre el cielo y la tierra, permitiéndonos ver las cosas alrededor nuestro -grandes y pequeñas, de diferentes formas y colores- capacitándonos para identificar aquello de lo cual podemos beneficiarnos y esto que nos puede perjudicar. En esa luz  nosotros encontramos nuestro camino y vemos los hoyos y los  pantanos. De la misma forma, Allah nos ha conferido la luz de la fe, que nos muestra el recto sendero de la salvación y los hoyos y los  pantanos de la infidelidad, del pecado y de la rebelión. El sol de la fe  en el corazón del creyente le hace hermoso de facciones y bello de carácter. La luz de la fe elimina la obscuridad de la infidelidad y del  pecado dentro y fuera, trayéndonos a la luz de la verdad, de la salvación, y de la serenidad.

  El diablo, y nuestro propio demonio, el ego, son ladrones que gustan de operar en la obscuridad y de  penetrar en casas obscuras. Ellos no entrarán en la divina casa, el corazón iluminado por la luz de la fe.

El umbral al corazón es la mente; la luz de ese umbral es el conocimiento; esa luz cierra el paso a la maldad de la ignorancia, la imaginación, la hipocresía y la arrogancia. El alma precisa la luz y detesta la obscuridad. Así como la luz del  alma es consciencia, su obscuridad es la negligencia.

  Usted que gasta tanto de sus esfuerzos y riquezas para iluminar su vida material con artefactos de luz, deslumbrantes joyas y brillante ostentación, porqué apaga la luz de su corazón? No vé‚ que puede hacer que se acostumbre a la obscuridad y se torne ciega como el murciélago? Si los ojos de su cabeza se vuelven ciegos, alguien podrá conducirle de la mano en el camino; pero aquél cuyo corazón está  ciego no puede ser conducido y se perderá en la eternidad.

  'Abd an-Nur" es el servidor de Allah  que ha recibido la bendición de una respuesta a la  plegaria del Profeta Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de  Allah sean con él), "Oh Mi Señor, dame luz,"  y que ha llegado a conocer el secreto del versículo del Corán, "Allah es la Luz de los cielos y de la tierra". El sabe que toda existencia, conocimiento, pensamiento y sentimiento provienen de esa luz, y que toda existencia y conocimiento en el universo no son nada sino esa luz.


A L - H A D I

Allah es el  que crea la guía, conduciendo a Sus servidores al bien, a la generosidad y la satisfacción de sus necesidades.

  El  guía primero a  Sus  mejores servidores al  conocimiento  de Su esencia.  Luego El guía sus otros buenos servidores a contemplar en su creación las cosas que manifiestan Sus atributos. El guía cada criatura hacia aquello que le es necesario para su existencia.

   Allah dice en la Surah Ta-Ha, v.50 (20:50)

Nuestro Señor es El que da a cada cosa su naturaleza, luego

la guía (al conocimiento, para satisfacer sus necesidades).

  El resultado de esta guía es la fe. Lo opuesto de la guía es el ser conducido al desvío, cuyo resultado es la infidelidad.

  El hombre está hecho como los platillos de una balanza. Tiene el potencial para ir hacia un lado o hacia el otro. Por lo tanto para que se mueva hacia el costado de la fe o hacia el costado de la infidelidad, ha de haber algún peso colocado, ya sea  en uno de los platillos de la balanza, o en el otro. Allah es el único que ha creado la guía y la desviación. El es el creador de las causas de la fe, que deleita el corazón, y de la infidelidad, que deleita al ego.

 El deleita a quienquiera que El desea y conduce al desvío a quienquiera que El desea.

  Nadie puede conducir al desvío a quien haya bien sido guiado por Allah. Y nadie puede conducir al recto sendero al que Allah ha desviado. Pero Allah no conduce a su servidor al desvío por la fuerza o sin motivo. El conduce al hombre a la perdición solamente cuando él mismo malogra su voluntad y torna su potencial hacia la infidelidad.

Sin embargo, en el hombre, la fe es esencial, fundamental.  La infidelidad, por el contrario, es solo incidental y accidental.

  La fe es esencial en el hombre. Allah reunió las almas antes de la creación en el  reino de los espíritus y les preguntó, "¨No soy Yo

vuestro Señor?" y todos nosotros contestamos, "­Sin duda!" Así es que nuestras almas tienen un pacto con Allah. Podemos no recordar la promesa de nuestras almas, pero ello no invalida el  pacto. Este acuerdo con Allah antes de nuestra creación, constituye el motivo por el que Allah nos guía, y la razón de los dones para cada alma. El nos ha concedido un cuerpo perfecto para vivir en él, sustento para el mantenimiento de ese cuerpo, y una mente para percibir cosas que nos recuerden Su existencia y nuestro pacto con El. El nos ha dado  los Libros, los Mensajeros, los profetas y santos y hombres de conocimiento, para recordar, para enseñar, para confirmar este convenio. A medida que el hombre lo desea, que es su voluntad, y que permanece en él, la guía de Allah siempre aumentará.

  El que es bien guiado, conoce la verdad, la respeta y la acepta. Preferirá la muerte antes que la aplicación de la falsedad, que constituye injusticia y tiranía. Aún si tuviese interés, fuerzas, y apoyo para ir en contra de la verdad, no lo haría. El dice únicamente la verdad, la escucha, vive por ella y por ella muere. Ese es el bien guiado.

" 'Abd al-Hadi" es el servidor de Allah que ha recibido la respuesta a su plegaria  (Fatiha, v.5, -1:5-  ), "Guíanos por el recto sendero"

El sabe el secreto del bello nombre de `al-Hadi', y así se hace un instrumento para la salvación del hombre. El ha sido encargado de hacer cumplir la verdad: aquello que Allah ordena, y aquello que Allah prohibe.


A L - B A D I '

Allah es el Originador de la creación, a la que creó sin modelo ni material.

  El no necesita conocimiento previo para pensar, o previamente investigar, ni descifrar. El inventa la primera de cada cosa en la creación. No había nada antes de El, de modo que El no se parece a nada; todas las cosas fueron hechas después por El -únicas, sin par, inigualadas por ninguna otra, y de ninguna  manera similaraes  a  El. Todo cuanto El crea es una maravilla, un asombro, ya que El se originó de la nada. Como las creaciones originales, todas las cosas continuamente creadas, son diferentes una de otra. No obstante asemejarse entre sí, también son diferentes una de otra. No existen dos hombres que sean iguales.

  Un hombre se maravillaba ante el califa Hz. Umar (Quiera Allah estar complacido con él) acerca del juego de ajedrez. "Mira a este tablero, que no es más grande que un pie cuadrado," dijo. "­Un hombre puede jugar miles de juegos sobre él, y ninguna será igual al otro!"

  Hz. 'Umar (Quiera Allah estar complacido con él) dijo, "Porque no miras a la cara de un hombre, que es más pequeña que el tablero de ajedrez? No obstante que los ojos, la nariz, la boca, se encuentran siempre en el mismo lugar, si miras a millones de hombres, no encontrarás dos iguales. Y cuando se añaden las variedades de expresiones, no hay fin a las diferencias, así como no hay fin al poder, la sabiduría y la originalidad de Allah El Más Elevado."

  La atención y la curiosidad son dos de los grandes dones hechos al hombre. Todo el conocimiento, la ciencia, la industria, son invenciones producto de estas cualidades. El hombre no puede inventar ni originar; todo cuanto él puede hacer es descubrir cosas  que Allah ha creado previamente. Al observar el hombre los fenómenos con su atención e investigarlos con su curiosidad, viendo el modelo del ave y del pez, y utilizando los minerales y los materiales  que le son disponibles, él descubre los aeroplanos y los submarinos.  Algunos se detienen allí, prosperando con las ganancias materiales  y la fama, haciéndose arrogantes, pensando que `ellos' han inventado y  que ellos' han creado. Bendecidos son los científicos e inventores que usan su éxito como una introducción al más grande éxito de recibir el amor de Allah en sus corazones; ellos ven la Mano del Poder de Allah el Originador y de Allah el Todo-Poderoso, quien los ha utilizado como herramientas para producir sus descubrimientos.

  Qué bien han dicho los sabios,  "Los que trabajan con la divina sabiduría son luz, los que practican el conocimiento son guías, los que dan sano consejo son lámparas, los que piensan y  saben  están vivos, los que son ignorantes, están muertos."

" 'Abd  al-Badi' "  es el testigo de que Allah  El Más Elevado  es  el creador de todas las cosas en su esencia, atributos, y acciones.  A él le  son  otorgadas  las  capacidades  de  saber,  de descubrir,  y  de construir cosas que los demás no pueden.


A L - B A Q I

Allah es el Siempreviviente,  cuyua  existencia en el  futuro  es para siempre.

  El es depués del después; El es también antes del antes. El no tiene ni principio, ni fin. El tiempo solamente existe para la cambiante creación. El Tiempo comenzó con Su palabra de creación y tendrá fin en el Día del Juicio. No existía el tiempo antes de la creación, pero Allah existía. La creación  tendrá fin, y el tiempo con ella. Pero Allah el Siempreviviente todavía continuará existiendo.

  Este mundo no es sino una casa de huéspedes, donde el visitante se queda por un  tiempo, y  luego parte. Durante milenios, cuántos visitantes han venido,  y se han ido.  Quiénes eran? Dónde están?

Naciones y civilizaciones han venido, y se han ido. El hombre y todo lo  demás en el universo es como esto; pero para el hombre este mundo es también un campo donde él labra para cultivar trigo o espinas, y cuya cosecha él encontrará en el Más Allá. Esta vida es como un sitio para  desfilar, todo el mundo pasa cuando llega su  turno, todos  en grupos diferentes, bajo diferentes banderas, con diferentes uniformes, marchando a diferente música. Nadie es dejado en este mundo, ni  este mundo es dejado con nadie. Todo es material, temporal -incluyendo  al mundo mismo, el universo entero- excepto Allah, el Siempreviviente.

  Y sin embargo existe un modo de ganar una vida eterna durante esta corta visita aquí. Se logra mediante no atar nuestro corazón a este mundo. Es mediante no trabajar solamente por el  provecho en este mundo, mediante no  trabajar para nuestro propio beneficio inmediato.

Si uno trabaja por el amor de Allah, para la complacencia de Allah, por el beneficio de la creación de Allah ahora y en el futuro, cuando todo haya terminado y este cuerpo haya regresado al polvo, nuestro trabajo nos llevará a la eternidad.

  Si usted es un médico o un arquitecto, cuando usted vaya a ese reino donde no hay nadie que esté enfermo ni nada para construír, tanto su ser como su conocimiento desaparecerán. Pero si usted descubrió la penicilina, que seguir curando enfermos mucho tiempo después que usted se haya ido, o si usted construyó un puente que la gente cruzará durante largo tiempo, y si sus intenciones al hacer estas cosas fueron las de servir antes que las de ganar, usted obtendrá la eternidad en el Más Allá por lo que usted haya hecho en esta vida temporal.

"  'Abd  al-Baqui "  es el buen servidor de  Allah a quien es dado el conocimiento de la eternidad,  a quien Allah ha hecho eterno dentro de Su eternidad en el estado de `baqá' billah'. En ese estado su adoración es su servidumbre, en la que el servidor  y el Señor se han hecho uno, y no ha quedado nada del servidor mismo.


A L - W A R I T H

Allah es el Heredero final, a quien todo es dejado, después que sus poseedores temporales han partido.

  El es el que existe después que toda existencia desaparece; es a El a quien toda existencia retorna. Es El quien preguntará :

¨A quién pertenece el reino este día?

Y es El quien responderá:

A  Allah,  el Unico,  el Siempre-Dominante.

(Surah Mu'minun, v.16 -23:16-)

  El descuidado no toma consciencia de que todo cuanto él posee, incluyéndose a sí mismo, le es solamente prestado. El que no está agradecido por las infinitas larguezas de Allah el Más Generoso, es arrogante, pensando que es suyo aquello que posee. Así, lo utiliza para su propio placer. Cuando él desaparece, él y  todo lo demás regresan a Allah el Siempreviviente, quien es antes que el antes y después que el después, quien es el único Poseedor, el Heredero de todo. Entonces él será interrogado:

    ¨A quién pertenece el reino este día?

Y entonces sabrá la verdad, solamente que demasiado tarde.

  Pero aquellos cuyos ojos del corazón ven, y cuyos oídos del corazón escuchan, recuerdan y escuchan continuamente:

    A Allah, el Unico, el Siempre-Dominante.

  Ellos saben que no son sino cuidadores temporarios de lo que se encuentra en sus manos. Es como si fuesen exaltados cajeros del banco de Allah, que no siguen los deseos de su carne ni las órdenes  de sus egos, sino que hacen la voluntad de Allah por Su amor y por Su complacencia. En ello, se tornan uno con Allah y se hacen eternos y siemprevivientes.

" 'Abd al- Warith " es el servidor que adquiere el secreto del nombre el  Heredero, quien se encuentra  en el estado de `baqa' billah',

"sempiternidad con Allah," y que recibe su porción de la sabiduría divina y el rango de los profetas. `'Abd al-Warith' es el heredero de los profetas en conocimiento, sabiduría y guía.


A R - R A S H I D

Allah es el Recto Maestro que ordena rectitud para toda criatura.

  En Su sabiduría El conduce todos los asuntos hacia su finalidad de un modo y orden perfectos. El es el maestro final que lo conduce a uno al recto sendero y la salvación. El es un perfecto instructor y jamás erra, ni en Su sabiduría ni en Sus acciones. Cada cosa hecha por El tiene un claro y benéfico propósito. Su enseñanza es tan efectiva que se convierte en la naturaleza de cada cosa en el universo que sigue Su voluntad.

  Para el hombre El ha enseñado beatitud, prosperidad, y salvación en Su Corán. El no impone lo que El enseña, sino que deja a la voluntad del hombre el actuar de acuerdo con lo que le es enseñado. El muestra el sendero hacia la paz, bienaventuranza y prosperidad como  una recompensa por actuar de acuerdo con lo que El enseña. Aunque Allah el Todo-Poderoso es capaz de forzar Sus mandamientos, El elige permitir que el hombre gane sus recompensas por su propia decisión de actuar de acuerdo con lo que le es enseñado.

  El hombre en su rol de estudiante, primeramente ha de estar atento y conscientede lo que se le está enseñando. Luego ha de usar la inteligencia que le fué dada por su maestro para disciplinarse y educarse a sí mismo, a su ego. Luego debe aprender las leyes divinas de Allah, y de acuerdo con ellas, impulsar la máquina de su ser material.

  El  Islam es la religión en la cual aprender  es obligatorio para todos los hombres  y las  mujeres. Al aprender de Allah, el último y Recto Maestro, ellos ven el orden perfecto dentro y fuera de sí mismos. El Más Grande Maestro hace que Sus estudiantes vean Su Voluntad, Su poder, Su Generosidad, Su Amor, Su Compasión. El hace que los  estudiantes Lo amen, vivan para hacer lo que El dice,  amen trabajar para Su complacencia y el convertirse en seres virtuosos.

" 'Abd ar-Rashid" es el virtuoso que ha arribado al sendero correcto que conduce a la voluntad de Allah y las órdenes de Su Mensajero.

Este es el rango del `murshid', el gran maestro que ha llegado a conocer, a encontrar,  y  hacerse  cercano  a Allah.  Al  hallarse  en  el camino directo, también está autorizado para conducir a  otros por el recto sendero.


A S - S A B U R

Allah es el Más Paciente.

  En  todas las cosas  El es, en perfecta medida y en perfecto tiempo. El es paciente, y El ama y ... está con los que son pacientes.

(Surah Anfal, v.46 -8:46- )

  En Su creación así como en Sus acciones, en Su trato con Su creación, nada es más grande ni más chico, mejor o peor, más temprano ni más tardío, de lo que le ha sido predeterminado que sea.  El no demora las cosas más allá de sus momentos prefijados ni deja de terminarlas, como lo haría un perezoso, ni tampoco se apresura y termina cosas con defectos, como un impaciente lo haría. Más bien El hace todas las cosas en su momento apropiado y de la manera justa en que han de ser hechas.

  Allah no apura el castigo del pecador. El les envía su sustento, los protege de daños, y les permite vivir en salud y prosperidad, porque El ha fijado un momento determinado para cada cosa. Todo ha de seguir su curso. Su paciencia con los pecadores existe a fin de darles tiempo para ser cuidadosos, para  tomar en  cuenta  sus errores  y  llegar al arrepentimiento. Allah es Misericordioso; Su Misericordia estriba en dar tiempo para el arrepentimiento, y en aceptar el arrepentimiento.

  La paciencia está en la disposición divina de Allah; por ello los hombres pacientes reflejan esta dignificada disposición. Un hombre paciente es el que se niega cosas que su carne y su ego desean, pero que son inaceptables para la razón y la religión; él se aplica a cosas que son aceptables en la religión y para la razón, no importa que puedan ser odiosas para su ego, ya que él sabe cómo poner una brida al caballo salvaje de su carne y de su ego.

  La paciencia es un muy alto rango para el creyente, porque los asuntos tanto de este mundo, como del Más Allá, son resueltos por ella. No hay éxito ni perfección, que puedan ser logrados fácilmente y sin sufrir. Este dolor es de la carne, que es impaciente por las cosas que desea, holgazana para  trabajar por aquello que ansía, y que no conoce medida, anhelando siempre más de lo que necesita.

  El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) dice,

"El Paraíso se encuentra rodeado por cosas que la carne no  desea"

Allah promete infinitas recompensas para los que pueden ser pacientes con la turbulencia de los deseos de la carne y de sus egos.  Existen aún más grandes recompensas para la paciencia que soporta los reveses de la fortuna, la pobreza, los accidentes, y las enfermedades, las que son inevitables y provienen de Allah. Sin duda,  las calamidades provienen de Allah, pero las recompensas por ser   pacientes y aceptarlas, las acompañan. Si se despliega paciencia, se reciben recompensas  que sobrepasan sobradamente los dolores. Si  se es impaciente, el infortunio es  doble -primero la calamidad inicial y luego la más grande desgracia de haber perdido la recompensa.

  El  significado del Islam es la sumisión: la entrega de nuestros apetitos, deseos y voluntad en favor de la voluntad de Allah. Para poder someterse, uno ha de ser paciente. En el Islam, la paciencia es un signo de fé; la degradación  y la humillación son pecados. No confunda la humillación causada por el temor y la pereza, con la paciencia y el tesón. El abandonar nuestra propiedad, nuestro honor, nuestra dignidad a un  tirano puede conducirle a uno a  abandonar  su religión y su fe por temor, o a vender su  alma por este mundo. El creyente que teme a Allah, no  teme a  nadie, y  es uno  a quien otros temen. Para él no está permitido rebajarse delante de nadie, excepto de Allah.

" 'Abd as-Sabur"  es el  bendecido servidor que  ha perfeccionado  el equilibrio y la moderación en sí mismo y en todo cuanto él hace, quien ni demora ni apura, sino que actúa en un  momento determinado. El es paciente  en su continua batalla con su ego y  en la oposición a sus deseos y apetitos. El persevera en preservar las ordenanzas de Allah y en su adoración.

            Oh Señor, por el amor de Tus bellos nombres,

                     y por el amor de aquellos

             en quienes Tus nombres se han manifestado,

              condúcenos en su sendero. Permítenos ver

          Tus atributos en todos lados alrededor nuestro,

               y pule el espejo de nuestros corazones

        que quizás podamos ver Tu Belleza reflejada adentro.

              `Amin bi hurmati sayyid al-mursalin.'

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