As salam´aleikum wa rahmatullah wa barakatuhu.
LA City de Londres, que se había convertido en el centro financiero más boyante del mundo, aún no se ha recuperado del cataclismo de la crisis económica, provocada por los excesos de muchos directivos.Unos kilómetros Támesis arriba, el Parlamento de Westminster vive una revolución que ha acabado con siglos de privilegios de los diputados, porque unos cuantos han abusado del sistema de dietas.
" Westminster no puede funcionar como una especie de club de caballeros donde los socios hacen las reglas y se autogestionan", dijo ayer Gordon Brown.A partir de ahora, una comisíón externa velará sobre los gastos de sus señorías.Al mismo tiempo, el Gobierno está estudiando nuevas normas para endurecer el control de los mercados.La apuesta liberal por un mercado libre sin grandes restricciones ha fracasado por los excesos de unos financeros y especuladores que han puesto en peligro el sistema.Los defensores del sistema anglosajón solían burlarse del "dirigisme" de la Europa continental.Ahora ven que, ante la falta de responsabilidad individual, no cabe más remedios que establecer reglas y controles más contundentes.
Curiosamente, la política del " laissez faire" del Gobierno laborista hacía los mercados y la clase política ha coincidido con toda una serie de medidas que limitan la libertad el ciudadano de a pie.Es el elemento clasista del asunto.En los campos de fútbol, los invitados a los palcos VIP gozan de recepciones de champán y vinos selectos, mientras el aficionado en la grada debe conformarse con cerveza de baja graduación.Claro, hay que controlar a la plebe.El afán de lujo, sin embargo, es lo suficientemente responsable para beber con moderación no pegarse con los del palco.A ver si se acaban ya las diferentes varas de medir.
Rayham.
Punto de vista.Thilo Schäfer.
Público, 200509.